Moscú (AsiaNews) - El primer presidente de Kirguistán regresó a su patria tras 16 años de exilio. Acompañado por su hijo Ilim, Askar Akaev, de 74 años, aterrizó el 2 de agosto en el aeropuerto de Biskek a bordo de un vuelo procedente de Moscú, donde el político logró llegar a un acuerdo con el actual jefe de Estado Sadyr Zaparov.
A su llegada a la capital kirguisa, la policía anunció que "Akaev fue interrogado por miembros del Comité de Seguridad Nacional [GKNB]", en relación con la causa penal que tiene como implicado a la empresa minera "Kumtor", dedicada a la extracción de oro. Más tarde, según publica Nezavisimaja Gazeta, el ex líder kirguiso fue recibido en la residencia presidencial de Ala-Arča para un solemne almuerzo de bienvenida.
El ex presidente estaba a punto de tomar unas vacaciones en Suiza junto a su familia, cuando recibió la invitación de Zaparov. El mandatario le pidió que viajara a su patria, garantizando su integridad y libertad, en vista de las acusaciones que lo tienen como implicado. En diálogo con los periodistas, el mismo Akaev declaró: “vine para ayudar, y para contar lo que sé sobre el caso Kumtor”, y agradeció al presidente Zaparov por su invitación a regresar a Kirguistán luego de muchos años de exilio.
Akaev fue el primer presidente de Kirguizia, la república que posteriormente pasó a llamarse Kirguistán. Estaba al mando del gobierno local cuando se produjo el colapso de la URSS. Fue reelegido varias veces y permaneció en el cargo hasta 2005, cuando huyó a Rusia tras la "Revolución de los Tulipanes". Desde entonces, el país atraviesa continuos disturbios y situaciones de agitación política. Zaparov pretende devolver al país a la normalidad mediante reformas profundas. El regreso del histórico presidente tiene, por tanto, una función clara: la reconciliación histórica de las distintas almas de la nación.
El caso Kumtor se remonta a 1992. En aquella época, las autoridades judiciales investigaron a Akaev y a otros funcionarios del Estado por corrupción, quienes fueron acusados de falsificar contratos para la extracción de oro. El asunto se prolongó hasta el 2003, con varios cargos de acusación nuevos y revisiones de la causa.
Kumtor es la mayor empresa minera de oro de Kirguistán y su actividad aporta el 10% del PIB nacional. Akaev la había vendido a la sociedad canadiense "Cameco", pero Zaparov la estatizó nuevamente. El regreso de Akaev fue acordado con el Kremlin y tiene como objetivo específico aclarar de una vez por todas las numerosas facetas oscuras del asunto Kumtor, tratando de evitar consecuencias negativas para la economía y la política nacional.
Los periodistas se refieren al caso Kumtor como "el Watergate kirguiso". Se espera que tras la visita de Akaev empiecen a rodar muchas cabezas importantes de la nomenklatura kirguisa, lo que permitirá a Zaparov demostrar al pueblo su éxito en la lucha contra la corrupción. Muchos opositores políticos quieren vengarse del actual presidente, y están obstaculizando sus acciones de diversas maneras, especialmente con el apoyo de los distintos oligarcas y empresarios.
Kirguizia fue una de las primeras repúblicas post-soviéticas en entrar a la Organización Mundial del Comercio. Cosechó varios reconocimientos internacionales por el éxito logrado en la transición del totalitarismo a un sistema democrático. Akaev fue el impulsor de reformas muy importantes en la economía de mercado, las finanzas y la distribución de la tierra. Además, se le atribuye el mérito de haber evitado el derramamiento de sangre durante la revuelta del 2005, que culminó con su alejamiento del poder y su huida al exterior. El regreso de Akaev cierra el círculo de la historia post-soviética de Kirguistán. Zaparov ahora pretende inaugurar una nueva página de la historia gracias a la reconciliación con el primer “padre de la nación independiente”, algo que los presidentes anteriores no pudieron lograr.








