Beijing (AsiaNews/Agencias) – En el primer trimestre del año, las compañías estatales chinas han perdido casi el 60% de sus ganancias por efecto de la crisis pandémica. Según el Consejo de Estado, las ganancias de los grandes grupos industriales se han ceñido a 130 millardos de yuanes (17 millardos de euros). El derrumbe se debe a la caída de la demanda interna y del exterior. La pandemia ha perjudicado gravemente la cadena de valor global, de la cual China ha sido la principal fuerza manufacturera en las última décadas.
El sector automotriz chino ha sufrido pérdidas del 30% en sus beneficios, en comparación con el primer trimestre del año pasado. El derrumbe del precio del petróleo también ha asestado un duro golpe a la industria petrolera nacional: las ventas de productos refinados cayeron un 20% entre enero y marzo.
Las industrias del Estado chino emplean a alrededor de 57 millones de personas. Sus pérdidas se reflejan negativamente en los niveles de ocupación. En marzo, la tasa de desocupación en las áreas urbanas fue del 5,9%, con una leve mejoría respecto al récord negativo registrado en los dos primeros meses del 2020 (6,2%), pero aún así, por encima de la media registrada en años anteriores. Como ejemplo, Caixin informa que Hisense, la empresa estatal que produce electrodomésticos, despedirá a más de 10.000 personas.
En este panorama negativo, los ingresos de las familias chinas se han reducido. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, en el mes de marzo, los ingresos per cápita fueron de 8561 yuanes (1113 euros), un dato que muestra una caída del 3,9% respecto al mismo mes del 2019.
Para hacer frente a la creciente desocupación y a la caída de los ingresos familiares, el gobierno ha anunciado un paquete de iniciativas. Entre éstas cabe mencionar que por primera vez en la historia del país, los subsidios de desempleo serán extendidos para abarcar a 300 millones de trabajadores migrantes, el sector de la fuerza laboral más golpeado por la crisis.








