Beijing (AsiaNews)- “Si la emergencia coronavirus continúa por 1 año o 2, las iglesias más grandes arriesgan desaparecer...Pienso que en el futuro no llevará a una comunidad de fe, pero no es una iglesia visible”. Es cuanto piensa un ministro protestante de China oriental, reflexionando sobre el impacto que la pandemia de Covid-19 está teniendo sobre los fieles y sobre las iglesias protestantes en China.
La reflexión del ministro, denominado Hermano L, fue publicada en el China Christian Daily del 22 de abril pasado, junto a la de otros ministros, Hermano X y Hermano M., un pastor.
Todos los 3 ministros son jóvenes: L y M nacieron en los años 80; X es responsable de un grupo juvenil y nació en los años 90.
Desde el 23 de enero hasta hoy la casi totalidad de las iglesias suspendió los encuentros de los fieles. Muchas comunidades decidieron recurrir a encuentro online, pero no todas. La situación creó de problemas que llevan a una siempre mayor “invisibilidad” de las comunidades-sobre todo aquellas más grandes- tienen la obligación de pagar los alquileres para los encuentros y para las oficinas. Para L., si la emergencia continúa todavía el año próximo
L. cita como primer motivo el problema económico: no realizando más encuentros físicos y reuniones, no es posible juntar las ofrendas de los fieles. Pero muchas comunidades-sobre todo, habrán “enormes problemas”.
A este drama escapa las pequeñas comunidades, que tienen espacios y gastos reducidos y además- ahora que el gobierno sacó la emergencia-han reiniciado sus reuniones. Pero esto vale sólo para comunidades con al máximo 10 fieles. Las comunidades más numerosos no pueden todavía reiniciar y si lo hacen sus vecinos se dejan agarrar por el pánico porque los sospechan de difundir el virus.
La segunda razón que lleva a la “invisibilidad” es dada por el proliferar de servicios religiosos online. Según X, también después de la emergencia, a los fieles les costará readaptarse al curso normal: habiendo vivido por mucho tiempo una fe “online”, preferirán este estilo más cómodo, más fácil de seguir, más cerca a la propia sensibilidad. De hecho, habiendo conocido servicios litúrgicos (también 10 al día) los fieles han encontrado el grupo online que se adapta mejor a sus exigencias. Esto llevará a la despoblación de algún grupo y al aumento de otros, pero siempre manteniendo la modalidad online. A este propósito, X. hace notar que en este período, para muchas comunidades la participación online fue la mitad respecto a la de las reuniones físicas.
Un tercer elemento de “invisibilidad” es dado del hecho que en esta epidemia, las iglesias no han podido comprometerse en la prevención y cuidado de los enfermos y sus testimonios fue menos evidente. L., hace notar que en el Medioevo, en las epidemias las Iglesia se movilizaban y desarrollaban un trabajo importante en la sociedad. Ahora, “por un morbo como este de hoy, la prevención y el control son confiados al poder del Estado”.
Todos los 3 ministros están de acuerdo que la epidemia aumentó “la sed de la fe y la oración”, pero están seguros que esto se traducirá en un aumento visible de fieles en diversas comunidades. Quizás esto se podrá ver después que la emergencia habrá pasado.








