Milán (AsiaNews)- Hace pocos días comenzó un nuevo proyecto para las mujeres afganas. Se llama Bale Khanom y es una "línea telefónica de ayuda gratuita a las mujeres y a las microempresas femeninas en Afganistán", explica a AsiaNews Selene Biffi, 40 años, emprendedora social y voluntaria en Afganistán desde 2009. "Y dentro de un par de semanas comenzará también un proyecto para facilitar el acceso a maquinaria de producción para las mujeres que trabajan desde casa", añade.
Bale Khanom significa “Hola, señora” y es un proyecto de mujeres para mujeres. En efecto, hay seis mujeres afganas que trabajarán desde casa como operadoras ofreciendo ayuda a mujeres empresarias o aspirantes a serlo. El objetivo que se ha fijado Biffi es llegar por lo menos a 5.000 microempresas dirigidas por mujeres en el plazo de un año. A pesar de las progresivas restricciones impuestas por los talibanes a las mujeres en los últimos dos años, después de tomar el país en agosto de 2021, el 80% de las mujeres afganas tienen acceso al uso de un teléfono móvil, mientras que la tecnología utilizada por el proyecto para recibir, clasificar y evaluar las llamadas telefónicas se desarrolló en colaboración con Viamo, una empresa social que se ocupa de tecnología y comunicaciones para países en vías de desarrollo.
Excluidas del sistema educativo y de la posibilidad de trabajar en el ámbito de la cooperación, una de las pocas posibilidades que les quedan a las mujeres afganas es trabajar dentro del hogar. Bale Khanom -que cuenta con el apoyo financiero del Fondo de beneficencia y obras de carácter social y cultural de Intesa Sanpaolo- será el encargado de ayudar a estas mujeres en ámbitos como el desarrollo de productos, la gestión financiera y la recaudación de fondos, pero también en gestión y marketing. En el contexto actual las mujeres no tienen acceso al crédito y alrededor de 20 millones de personas, casi la mitad de la población afgana, sobreviven hoy únicamente gracias a la ayuda humanitaria. A esta situación se suma la baja tasa de alfabetización, que ronda el 22%. Cerca de 4 millones de mujeres y niños sufren desnutrición aguda. Debido a la crisis económica y la falta de liquidez, las deudas de las familias se han multiplicado por seis y más del 70% de los ingresos se utilizan ahora para la compra de alimentos.
Se identificó entonces la asistencia telefónica como la solución más adecuada para ayudar a la creación, desarrollo y crecimiento de microempresas de mujeres. Fueron las mismas mujeres afganas las que le preguntaron a Biffi sobre la posibilidad de seguir trabajando y manteniendo a su familia después de la reconquista de los talibanes. Gracias a diversas experiencias en emprendimiento social -en Afganistán comenzó con la creación de la Academia Qessa en Kabul, una escuela para la recuperación de la narración tradicional y la promoción de la misma como oportunidad laboral para los jóvenes-, Selene Biffi, originaria de Mezzago, intentó aprovechar su red de conocimientos para seguir explotando los pocos espacios de libertad que dejaban los talibanes. A principios de 2022 fundó la organización She Works for Peace, una red para promover la inclusión económica de las mujeres a través de la formación técnica y la inclusión social. “Bale Khanom es el primer proyecto de este tipo en Afganistán y esperamos que pueda contribuir positivamente a la creación de empleo femenino y a una inclusión laboral generalizada, elementos necesarios para la reconstrucción de un tejido social y económico a nivel local”, cuenta Biffi.








