Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - "Las diferencias de credo o de origen no tienen por qué dividirnos necesariamente. Al contrario, al encontrarnos en amistad y diálogo, nos unimos contra las fuerzas de la división, el odio y la violencia, que con demasiada frecuencia han asolado a la humanidad. Donde otros han sembrado desconfianza, nosotros elegimos la confianza; donde otros podrían alimentar el miedo, nosotros buscamos la comprensión; donde otros ven las diferencias como barreras, nosotros las reconocemos como caminos de enriquecimiento mutuo".
Estas fueron las palabras que dirigió el papa León XIV a los participantes en el encuentro interreligioso organizado en Daca por la Conferencia Episcopal de Bangladés sobre el tema "Promover una cultura de armonía entre hermanos y hermanas", al que asisten el prefecto del dicasterio para el Diálogo Interreligioso, el cardenal George Koovakad, y el secretario monseñor Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage. A todos ellos - retomando las palabras de su primer discurso - el pontífice les dirigió el deseo de una paz "que solo puede venir de Dios, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante y que busca siempre la caridad, que busca siempre estar cerca especialmente de los que sufren".
"Como única familia, compartimos la oportunidad y la responsabilidad de seguir cultivando una cultura de armonía y de paz", dice León XIV. Y añade: "Sabemos por los momentos dolorosos de la historia que cuando se descuida la cultura de la armonía, las malas hierbas pueden ahogar la paz. La sospecha echa raíces; los estereotipos se endurecen; los extremistas explotan los miedos para sembrar la división. Juntos, como compañeros en el diálogo interreligioso, somos como jardineros que cuidan este campo de la fraternidad, y ayudan a mantener fértil el diálogo y a eliminar las malas hierbas del prejuicio".
El Papa explica en su mensaje que "una medida auténtica de la amistad interreligiosa es nuestra disposición a estar juntos al servicio de los más vulnerables de la sociedad. Bangladés - recuerda - ya ha sido testigo de ejemplos alentadores de esta unidad en los últimos años, cuando personas de diferentes religiones se han unido en solidaridad y oración en tiempos de desastres naturales o tragedias. Estos gestos construyen puentes - entre religiones, entre teoría y práctica, entre comunidades - para que todos los bangladesíes, y de hecho toda la humanidad, puedan pasar de la sospecha a la confianza, del aislamiento a la colaboración". Este tipo de experiencias hace crecer "la resiliencia de las comunidades frente a las voces de la división". Porque "cuando nuestro diálogo se vive en la práctica, resuena un mensaje muy poderoso: que es la paz, no el conflicto, el sueño que más valoramos y que construir esta paz es un compromiso que afrontamos juntos".
"Deseo reiterar el compromiso de la Iglesia católica de recorrer este camino junto a ustedes", concluye León XIV. "A veces los malentendidos o las heridas del pasado pueden ralentizar nuestros pasos. Sin embargo, animémonos unos a otros a perseverar. Que el Altísimo bendiga a cada uno de ustedes, a sus familias y a sus comunidades. Que bendiga su país con una armonía y una paz cada vez más profundas. Y que bendiga nuestro mundo, que tan urgentemente necesita la luz de la fraternidad".








