Colombo (AsiaNews) - La prohibición de todas las organizaciones extremistas que promueven el odio y la violencia contra los musulmanes, los cristianos y otras minorías étnico-religiosa en Sri Lanka. Son las peticiones formuladas por el Consejo Musulmán ayer al presidente Mahinda Rajapaksa, después de los ataques contra la comunidad musulmana que tuvieron lugar el 15 de junio, en el que murieron cuatro personas.
"Advertimos como urgente y necesaria - se lee en el documento - que el clima de impunidad en el que estos grupos han podido actuar hasta ahora cambie. Instamos a la acción decisiva de nuestro gobierno para restaurar el estado de derecho en este país. Se debe estimular y promover al máximo una cultura de respeto a la tolerancia étnica y religiosa, que es parte de la herencia antigua y rica de este país".
La Asociación Islámica señala que "ni la policía u otras autoridades han escuchado las numerosas peticiones para detener la manifestación que precedió al ataque a Aluthgama."
Según el grupo de la violencia perpetrada por el grupo radical cingalés budista Bodu Bala Sena (BBS) no es algo que ocurrió de forma espontánea, sino que es el resultado de un plan coordinado y bien pensado para atacar a la comunidad musulmana y sus recursos económicos.
Ayer un grupo de "desconocido" ha golpeado a Wataraka Vijiyha Thero, un monje budista moderada conocido por sus fuertes críticas de la BBS.








