Yakarta (AsiaNews)- La promoción de las vocaciones sacerdotales entre los jóvenes indonesios a través de las exhibiciones de un coro de seminaristas: es la iniciativa del seminario menor Mertoyudan de Magelang (Java Central), centenaria institución renombrada por la su orquestra musical. El proyecto, que involucró a 51 estudiantes, exigió meses de preparación y alcanzó un gran suceso entre los católicos de Magelang, Yogyakarta y Yakarta.
En el año 2014, en ocasión de las celebraciones del centésimo aniversario de fundación, el seminario se interrogó sobre cómo contrastar la disminución de las vocaciones y reavivar la propia presencia en la sociedad. A distancia de años, tomó forma la idea de fundar un grupo vocal. Apoyado por los prefectos y por el rector del seminario, el p. TB Ganhi sj, el ex estudiante Jay Wijayanto recibió el encargo de formar el Canis Choir. El nombre del coro es un tributo a S. Pedro Canisio, patrono del instituto. Este es el más antiguo seminario del país y en este momento hospeda a cerca de 250 estudiantes.
Después de pruebas, las primeras exhibiciones tuvieron lugar en Magelang con la participación de los estudiantes universitarios locales. A continuación, el Canis Choir dio pruebas de su capacidad en Yogyakarta: antes en una misa en la parroquia de S. Antonio de Padua en Kotabaru y luego en la Sanata Dharma University, donde la respuesta del público fue sorprendente. El pasado 5 de junio, fueron vendidos todos los 1.200 billetes puestos a disposición.
Confortados por el suceso, entre el 8 y el 11 de junio los seminaristas se exhibieron en la parroquia de S. Tomás apóstol de Bojong Indah, la iglesia de S. Juan evangelista, la de S. Esteban y al final en la catedral. También los dos conciertos que se realizaron l último día en el Usmar Ismail Concert Hall de South Jakarta resultó el todo agotado.
Jay “Jagger” Wijayanto explica a AsiaNews que por el suceso de la iniciativa del Canis Choir fueron fundamentales los meses de las pruebas. Éstas fueron para los seminaristas una ocasión para desarrollar sus cualidades personales y confrontarse con las personas de edad, profesiones y contextos sociales diferentes. “En el seminario, los estudiantes se reportan sobre todo con los colegas, docentes y sacerdotes-afirma- Es raro que alguno ‘del mundo externo’ entre a formar parte de sus vidas. El proyecto creó el espacio y el tiempo para conocer nuevas realidades. En cuanto futuros sacerdotes, los seminaristas deberán medirse con la diversidad y los desafíos que consiguen. Los 7 meses de preparación sirvieron para esto: construir sus capacidades de comunicar con los otros.








