Suhariyo: el cardenal que predica la compasión en Indonesia

Arzobispo de Yakarta desde 2010, cerca ya de los 75 años, recibió al Papa Francisco en en el viaje que realizó al país hace pocos meses. Una de las iniciativas que ha promovido es un fondo diocesano para ayudar a los enfermos y a las familias en duelo: "Momentos concretos para demostrar que somos hermanos de todos".

por Mathias Hariyadi

Yakarta (AsiaNews) - Para los católicos indonesios, el cardenal Ignatius Suharyo es un ejemplo de un dirigente de la Iglesia local que ha hecho progresar su arquidiócesis. Cercano ya a los 75 años, que cumplirá en julio, es arzobispo de Yakarta desde 2010, y de 1997 a 2010 fue arzobispo de Semarang, su Iglesia de origen, en la provincia de Java Central. También fue presidente de la Conferencia Episcopal de Indonesia (KWI) por dos mandatos, de 2012 a 2022. Durante muchos años fue profesor de Teología Bíblica en la Universidad Sanata Dharma de Yogyakarta, y formó a generaciones de sacerdotes en el Seminario Mayor de San Pablo, en Yogyakarta.

Fue creado cardenal por el Papa Francisco en el consistorio de 2019 y el pasado mes de septiembre -tras un aplazamiento de dos años antes debido a la pandemia-, tuvo la alegría de recibir al Pontífice en su histórico viaje apostólico a Yakarta, marcado por importantes momentos de diálogo con la comunidad musulmana, pero también por palabras de aliento a la comunidad católica local.

Con su ministerio, el cardenal Suharyo ha hecho crecer a la comunidad de Yakarta no solo en la organización interna de la curia diocesana, sino sobre todo en la forma en que los católicos viven su fe, para que su presencia en la sociedad se convierta en un canal de gracia para los demás. Hay una palabra en particular que se repite a menudo en su magisterio: compasión. Una dimensión de la vida cristiana con la que muchos católicos indonesios no estaban muy familiarizados, pero que el arzobispo ha difundido con un programa pastoral titulado precisamente "Fe, fraternidad, compasión", que propuso como tema anual para la arquidiócesis. "¿Cómo pretendemos ser fieles al Evangelio - decía a menudo en sus homilías - si de nuestra boca salen maldiciones y hostilidad hacia los demás?". No es casualidad que este haya sido también el lema que eligió la Iglesia indonesia para el viaje apostólico del Papa Francisco.

Se trata de un compromiso que se vive a través de gestos muy concretos. Desde hace 12 años, por ejemplo, la arquidiócesis de Yakarta lleva adelante el programa Berkhat Santo Yusup (BKSY), que está centrado en la cercanía a las familias de los enfermos y en la experiencia de la muerte. A cambio de una pequeña contribución anual de 80.000 rupias indonesias (6 dólares), los miembros reciben 100.000 rupias indonesias (7 dólares) por día cuando están hospitalizados, y sus familias reciben 10 millones de rupias indonesias (667 dólares) cuando fallecen. "Este programa de ayuda financiera es realmente una gran suma de dinero para cualquier familia, porque incluso la ceremonia fúnebre es muy costosa", explica Th. Wiryawan, responsable financiero del BKSY. "Es una oportunidad para que los fieles practiquen la compasión. La Iglesia debe acompañar a los enfermos y los moribundos, respetando y honrando su dignidad humana", explica a AsiaNews Kasyanto, responsable operativo del BKSY.

Hace pocos días, dirigiéndose a los trabajadores y católicos de la Estación de San Pedro en la parroquia Karawaci, Tangerang, con ocasión del 1 de mayo, el cardenal Suharyo elogió las obras católicas que traducen la compasión en iniciativas sociales. "Me gusta llamar a estas iniciativas nuevos caminos -dijo- en los que se pone en práctica el principio de subsidiariedad. Si pequeños grupos o incluso individuos de la comunidad católica pueden diseñar programas sociales, la arquidiócesis los apoyará y les ayudará a encontrar los recursos necesarios para que estos programas funcionen y perduren".

Suharyo también apoya decididamente a la Fundación YKCA (Yayasan Karsa Cipta Asa) que recauda fondos para becar a jóvenes católicos procedentes de zonas remotas. A través de Lembaga Daya Dharma (LDD), la agencia humanitaria diocesana, el cardenal anima a los agentes pastorales de las parroquias a desarrollar programas de solidaridad social, muchos de los cuales se están aplicando activamente en toda la arquidiócesis de Yakarta.

 

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