Rangún (AsiaNews) – Dos presos políticos murieron en Myanmar por falta de atención médica adecuada en las cárceles de la junta golpista birmana. Las víctimas son Ma Wut Yi Aung, activista de 26 años, y Ko Pyae Sone Aung, miembro de la Liga Nacional para la Democracia (NLD), el partido en el gobierno cuando se produjo el golpe de Estado militar de 2021. Aung San Suu Kyi, de 80 años, líder de la NLD, también se encuentra en prisión desde hace más de cuatro años, a pesar de sus precarias condiciones de salud.
Según la Red de Presos Políticos de Myanmar (PPNM), Ma Wut Yi Aung murió en la cárcel de Insein, en Rangún, debido a las graves heridas en la cabeza causadas por las torturas durante los interrogatorios. Fue arrestada el 14 de septiembre de 2021 y había sido condenada a siete años de cárcel.
En un comunicado emitido por la Unión de Estudiantes de la Universidad de Dagon, de la que era dirigente, se denuncia que la activista sufría desmayos, convulsiones y crisis cardíacas por las lesiones sufridas. A pesar de que la familia había pedido reiteradamente que fuera trasladada a un hospital externo, las autoridades carcelarias habrían negado toda posibilidad de atención fuera del centro penitenciario, donde finalmente murió alrededor de las 21:30 del sábado 19 de julio.
El mismo día, informa también la PPNM, llegó la noticia de la muerte de Ko Pyae Sone Aung, de 44 años, detenido en la cárcel de Thaton. Fue arrestado en enero de 2022 y había sido condenado a seis años por sedición y terrorismo. Sufría de hipertensión, diabetes y graves problemas cardiovasculares, pero tampoco recibió atención médica adecuada.
Entre enero y el 8 de julio de 2025, han muerto al menos 14 presos políticos por falta de atención médica, según las estimaciones de la red. El sitio local The Irrawaddy, por su parte, informó que el 10 de julio también murieron el escritor Maung Tha Cho y el monje budista anti-régimen Shwe Nya Wa Sayadaw, presos políticos cuyas condiciones de salud se habían agravado durante su detención por las torturas y la negligencia médica.
A pesar de las denuncias de las organizaciones de derechos humanos, los prisioneros políticos en Myanmar siguen siendo sometidos a torturas y privados de atención médica básica. Las solicitudes de atención hospitalaria externa, incluso en los casos más graves, por lo general son denegadas, incluyendo las de la líder y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, quien cumple una condena de 27 años como resultado de un juicio políticamente motivado. Sus condiciones de salud también son motivo de preocupación: sufre de hipertensión y mareos y hasta ahora solo ha recibido atención limitada, e incluso se le ha negado la posibilidad de recibir visitas de su familia y sus abogados.








