Manila (AsiaNews) - Decenas de miles de personas están huyendo de las provincias del este y norte de Samar, donde se espera para esta tarde la llegada del tifón Hagupit. La tormenta - apodado por los filipinos "Ruby" - va a caer incluso en las Visayas, ya afectadas por el tifón Yolanda hace poco más de un año. La Iglesia Católica ha pedido a los fieles a estar listos, al gobierno a evacuar las zonas y a las parroquias a abrir sus puertas a los refugiados.
De acuerdo con los últimos datos disponibles, "Ruby" ha perdido algo de poder: pero todavía lleva vientos de 230 kilómetros por hora. Los residentes de las zonas afectadas - muchos de los cuales todavía están en refugios de emergencia después de la destrucción de sus hogares debido a Yolanda - huyen de las zonas costeras, pero sin una dirección clara.
A pesar de la alerta, de hecho, el gobierno de Manila no indicó zonas seguras: El presidente Aquino ordenó el envío de alimentos y asistencia médica, y alertó al ejército. Sin embargo, quiso hacer hincapié en que "no hay evidencia" de que Ruby será tan fuerte como su predecesor. Las escuelas y oficinas de gobierno permanecen cerradas en las zonas afectadas, al tiempo que aumenta el riesgo de deslaves y deslizamientos de tierra a las fuertes lluvias.
La moral de la población todavía parece alta. En declaraciones a la BBC, un residente de Tacloban dice:. "Parece ser un deja-vu. Estamos listos, hemos guardado el agua, arroz, frijoles, combustible... También estamos dispuestos a cortar la electricidad. Pretendemos permanecer: sobrevivimos el año pasado, vamos a hacer lo mismo esta vez. Vamos a permanecer en nuestra tierra, porque ninguna calamidad nos puede desparecer".








