P. Buen, misionero en la cárcel de Ciudad Quezón: ‘Dios ama a cada detenido’

“Trabajar con nuestros hermanos tras las rejas es algo que asusta y que gratifica al mismo tiempo”. Es el segundo centro penitenciario del país en población carcelaria. Los reclusos son aproximadamente 3.600, en una estructura preparada para alojar 800.

por Santosh Digal

Manila (AsiaNews) – “Dios ama a cada uno de los presos y no quiere que ninguno perezca”, Es lo  que afirma el P. Raúl Buen, sacerdote lazarista que desde hace 12 años se desempeña a cargo del ministerio de Justicia reparadora de la diócesis de Cubao, en el área metropolitana de Manila. Una de las actividades a las cuales él ha dedicado su ministerio, es el cuidado pastoral de los detenidos en la cárcel de Ciudad Quezón. Es el segundo centro penitenciario del país en población carelaria: allí hay aproximadamente 3.600 reclusos, en una estructura que ha sido planeada para alojar, como máximo, 800. Un espacio, cuando menos, congestionado; personal insuficiente; fondos escasos; falta de estructuras adecuadas: “las condiciones en las que viven los detenidos son lamentables”, declara a AsiaNews el P. Buen.

En la mañana del segundo jueves de cada mes, el sacerdote encabeza un grupo de estudio bíblico en el penitenciario, a fin de “reforzar la esfera espiritual y emocional” de los reclusos. “Siendo que el sistema judicial es demasiado lento –afirma el padre Buen- muchos detenidos pasan años languideciendo en prisión. Está en el espíritu de la enseñanza de la Iglesia y de los valores del Evangelio que nos esforcemos por llegar a todos aquellos que están en prisión. Es nuestra responsabilidad ocuparnos de su bienestar espiritual y ayudarlos a amar a Jesús”.

“Trabajar con nuestros hermanos que están tras las rejas es algo que asusta y gratifica al mismo tiempo. La primera vez que crucé el portón de la cárcel quedé realmente impresionado y un poco atemorizado, cuando vi la situación desde adentro. Había tantas preguntas y preocupaciones en mi mente, como por ejemplo: ‘¿Quiénes son estas personas?; ¿qué crimen han cometido?: ‘¿son realmente peligrosos?’, cuenta el sacerdote.  “Pero con el correr de los años de servicio en la prisión –sigue diciendo- he descubierto que cada detenido es único. Dios los ama, uno por uno”. “Hay momentos en los que algunos de ellos se quejan, porque la sociedad los considera “basura”, [les da] un trato que es inhumano. Y es precisamente éste el motivo por el cual los voluntarios y yo no nos cansamos se servir a los detenidos. Si bien a veces nos sentimos perdedores, sabemos que somos parte del esfuerzo misionero, y que estamos haciendo lo que debe hacerse para sostener a estas personas”.

“Como otros misioneros, no siempre vemos resultados directos en nuestro trabajo, pero sabemos que nuestros esfuerzos ayudan a los detenidos a desarrollar el amor por Dios. Nos hemos convertido a la idea de que las personas pueden cambiar, incluso estando en prisión”, concluye el padre Buen.

Secciones

Ecclesia in Asia
Mondo russo
Indian Mandala
Lanterne rosse
Porta d'Oriente
Asia Today

AsiaNews Weekly
Las noticias de Asia que importan

Suscríbete al boletín para recibir cada semana noticias verificadas, análisis y reportajes de los países asiáticos.

Suscríbeteal boletín
P.I.M.E. Centro Missionario
Agenzia Fides
P.I.M.E. Brasil
Radio Mondo
Mondo e Missione
P.I.M.E. U.S.A.
TV 2000