Karachi: blasfemia y amenazas de conversión al islam, el drama de una familia cristiana
de Jibran Khan
En septiembre el jefe de familia Boota Masih, 58 años orífice, fue asesinado detrás de falsas acusaciones de blasfemia. En realidad detrás del delito existe un motivo de negocios. Su asesino está libre y no imputado. En los días pasados los parientes amenazados con armas. Conversión al islam o muerte. La policía apresó a los autores del hecho.

Karachi (AsiaNews) - La magistratura paquistana reenvió a juicio a tres personas, arrestadas en los días pasados por amenazas de muerte contra la familia de Boota Masih, de 58 años, cristiano asesinado en septiembre pasado en una cuestión de blasfemia. Activista de Life for All y de la Masihi Foundation, junto a personalidades eclesiásticas y de la sociedad civil, se unieron a los parientes del hombre. Ellos piden que se arreste al homicida- el musulmán Muhamed Asif, rival en negocios de la víctima- y que termine la persecución contra la familia, la única culpa es la de ser cristiana. Enfrentándose, como sucedió en el pasado muchas veces, con la reticencia (sino con la convivencia) de las fuerzas del orden, de la policía y los inquisidores.

El drama de la familia Masih inicia en la mitad de septiembre, con la muerte del jefe de familia. Él trabajaba de hacía 30 años en el mercado del oro de Liqatabad, en Karachi, el 16 de septiembre fue asesinado en pleno día, durante el horario de apertura, por Mohamed Asif. Musulmán y rival en negocios, él acusó al cristiano de blasfemia, se le abalanzó cortándole la garganta con un puñal y luego lo terminó con decenas de puñaladas. Todo sucedió ante los ojos de los trabajadores y de algunos agentes de policía, que no intervinieron y han dejado todo el tiempo necesario al asesino para escapar sin molestarlo en modo  alguno.

Al día siguiente del delito, un miembro de la asociación de orfebres de Liaqatabad tomó (tardíamente) defensa de Masih, declarando que no había sentido "proferirse ninguna blasfemia". Los parientes se dieron cuenta enseguida, que la excusa de la blasfemia era sólo un pretexto para matarlo y que el verdadero motivo era una rivalidad en los negocios.

La familia denunció el homicidio, pero por mucho tiempo la policía rechazó el comenzar una investigación profunda. La cuestión precipitó el 24 de octubre, cuando un grupo de personas armadas de todo, hicieron irrupción en la casa de los Masih, amenazándolos de muerte, en el caso no retirar la denuncia y no se convirtiesen al islam. En los día sucesivos se dirigieron de nuevo a las fuerzas del orden que, el 27 de octubre arrestaron a Mohamed Nadeem y otros dos cómplices, presuntos autores del hecho punitivo.

Ayer se reenvío a juicio y la apertura del itinerario procesual, mientras el homicida Mohamed Asif se escapó. P. Arshad Gill, sacerdote de Karachi, habla con AsiaNews de "triste cuestión" de la cual fue víctima "un hombre inocente", mientras su familia recibió "amenazas de conversión al islam". Él agrega que las minorías "continúan viviendo en condiciones de profunda inseguridad" y hechos de este tipo terminan por exasperar la situación.

La Iglesia católica y las denominaciones protestantes de Paquistán piden la abrogación de la "ley negra", sectaria y siempre más instrumento de venganzas personales. Prevista por los ítem 295B y C del Código penal paquistaní, que castigan con la cárcel o la condena a muerte a quien profana el Corán o profana el nombre del profeta Mahoma. Sin embargo, ningún partido político o gobierno ha querido meter mano en la norma; cuántos han propuesto algún cambio o enmiendas- el gobernador de Punjab Salman Taseer y el ministro católico de las Minorías Shahbaz- Bhatti- fueron asesinados.

Según los datos recogidos por la Comisión episcopal Justicia y Paz de Paquistán (Ncjp), desde 1986 a agosto 2009 al menos 964 personas fueron incriminadas en base de la ley sobre la blasfemia. Entre éstas 479 eran musulmanas, 119 cristianas, 340 ahmadi, 14 hindúes y 10 de religiones desconocidas. Más de 40 los homicidios extra-judiciales (cometidos por individuos o grupos enfurecidos) contra inocentes como ocurrió el año pasado contra una persona discapacitada y con disturbios mentales, quemada viva con falsas acusaciones, mientras que los culpables quedaron impunes. O el caso de Rimsha Masih acusada falsamente, logró escapar a la condena gracias a la presión de la campaña internacional que ha llevado a su liberación. Y aún los ataques contra enteras comunidades: en Lahore en marzo 2013 y en Gojra en el verano de 2009.

 

 

 

 

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