Los refugiados de Manus, una tragedia social que cuelga sobre la cabeza de Papua
de Giorgio Licini*
Australia se descarga la conciencia dando ayudas finecieras, que para las Iglesias locales representan "complicidad en el tráfico de seres humanos", pero Papua no está en grado de dar a estas personas un futuro digno. Reenviarlos a casa significa matarlos, y desplazarlos por ahora es imposible. Un drama que nos involucra a todos nosotros.

Port Moresby (AsiaNews)- Los refugiados que se encuentran en la isla de manus proceden de naciones muy turbolentas (como Irak, Afganistán, Sudán...). Para el 90%, se trata de verdaderos refugiados políticos. Los gobiernos de Papua Nueva Guinea y Australia, tratarán de definirlos en otra manera, así los podrán reenviarlos a sus patrias de origen. Pero el mundo definirá esto como "un homicidio".

Dadas las actuales circunstancias y los acuerdos en curso, Papua Nueva Guinea deberá hospedar a uno 1000 refugiados, por el momento están en Manus. Pero muchos de estos hombres (en Manus hay sólo hombres) deberán ser reunidos con sus propias esposas e hijos- por ahora retenidos en otros centros del Pacífico- o esperar encontrarse con ellos cuando lleguen de sus Países de origen. ¿Quién puede negar a un niño crecer con sus padres?

De consecuencia estamos hablando de 4 o 5 mil personas que deben ser colocadas en Papua Nueva Guinea; muchos más, obviamente, si Australia continúa mandando refugiados a la isla de Manus. Por fortuna, la historia prueba que la relación de los habitantes de Papua con todo tipo de extranjeros (misioneros, colonizadores, hombres de negocios, simples trabajadores, refugiados de la West Papua, etc) hay una relación positiva, pacífica y aseguradora. ¿Quién podría lamentarse de la hospitalidad y de la gentileza de Papua Nueva Guinea? Por lo tanto no hay necesidad de temer enfrentamientos entre locales y refugiados, al menos en caso de normales condiciones de trabajo y de vida.

La pregunta es: ¿Habrán posibles y normales condiciones de vida y trabajo? Nosotros sabemos que los refugiados existen en todas partes en el mundo, y sabemos también que sólo pocos de ellos se acomodan en los Países de acogida sino después de un largo proceso de adaptación. La mayor parte termina confinada en las favelas de las periferias de las grandes ciudades o en campos de refugiados, que ya son viejos de al menos una generación. En lo que se refiere a Papua, un buen número de refugiados de la West Papua debe aún encontrar su camino en la sociedad; mientras que los ciudadanos del País, como los de la isla de Manan (provincia de Madang) viven aún en un limbo permanente.

La idea de hospedar en Papua Nueva Guinea, miles de refugiados de Medio Oriente, Asia y África es simplemente aterrador. Pensemos en la variedad de culturas, en las limitadas posibilidades de trabajo, en la difícil condición habitacional, en los diferentes métodos agrícolas, en las diversas tradiciones...Sólo para indicar algunos de los problemas. Pensemos, por otro lado, al hecho que naciones como Australia están en grado de ayudar al proceso de acogida con una apoyo psicológico, cursos de lengua, adecuadas curaciones médicas (en modo particular para los niños9, una diversa sensibilidad cultural y religiosa... Mientras que para Papua, la acogida de los refugiados es siendo un País en vías de desarrollo, un factor del todo nuevo.

En cambio, os australianos no sacaran ni una sola persona de Manus. Pondrán dinero, pero no llevarán a la gente para ningún lado. El acurdo de agosto 2013 dice que es responsabilidad de Papua monitorear a los refugiados y según de los resultados de investigación los deben o repatriar o colocarlos en el suelo nacional o en alguna otra nación (difícil imaginarla) de la zona del Pacífico.

El dinero que Australia está dando a Papua Nueva Guinea para el campus de Manus y el prometido desarrollo de las infraestructuras nacionales son como una indemnización muy escaso para lo que será una probable pesadilla logística. Además el Concejo de las iglesias de Papua desde hace poco estableció que todo apoyo financiero que llegue para los sufridos refugiados, representa una forma de complicidad en el tráfico de seres humanos; la misma e idéntica cosa de aquellos que han organizado las barcas entre Indonesia y la isla Chistmas, organizaciones criminales que lucran con el drama de los otros.

Dan White, director ejecutivo de las Escuelas católicas de Sidney, ha anunciado hace algunos días un esquema de instrucción gratuita para los jóvenes refugiados y ha pedido la inmediata liberación de todos los niños prisioneros, sosteniendo que Australia- rechazando el tomarse cuidado estos jóvenes- está abrogando la propia responsabilidad y la propia vocación para ser una nación compasiva e incluyente. "Yo creo-dijo- que en los próximos 20 años habrá una gran encuesta llevada adelante por el gobierno, similar a aquella que hemos visto con las Stolen Generations, en la cual la próxima generación de australianos nos condenará por el motivo de cómo hemos tratado a estos niños. Espero que el sistema educativo de esa época, podrá ponerse de pie, con la mano en el corazón y decir "Hemos hecho lo mejor que pudimos".

Dado por descontado que los refugiados políticos no podrán ubicarse en Papua Nueva Guinea como campesinos de subsistencia (¿en qué tierra?) o como habitantes aposentados (¿se necesitan más?), el sector público y el privado ¿estarán en grado de darles trabajo, casa instrucción y salud? Antes de firmar algo con Australia, el Parlamento debe verificar esta posibilidad. Porque sólo una respuesta positiva y aseguradora a esta pregunta, podrá evitar a Papua Nueva Guinea una tragedia social.

*misionero del Pontificio Instituto Misiones Extrajeras en Papua Nueva Guinea

 

 

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