Quezon City: la amistad con los leprosos, formación y apostolado para los seminaristas
Los estudiantes del tercer año de filosofía del Seminario de Nuestra Señora de los Ángeles visitan una vez por semana un leprosorio. Un gesto de apoyo y solidaridad para personas relegadas al margen de la sociedad. El rector, el p. Bakari: "Son y van considerados como nuestros hermanos y hermanas"

Manila (AsiaNews/Cbcp)- Una obra de "apostolado" y, al mismo tiempo una iniciativa que entra en recorrido de "formación" para los futuros curas, para que se preparen para enfrentar en el mejor modo posible la futura misión de sacerdotes y guías de la comunidad cristiana. Con este espíritu cada año los estudiantes del tercer año de filosofía del Seminario de Nuestra Señora de los Ángeles (Olas) en Quezón City. En el área metropolitana de Manila, la capital de Filipinas-visitan un leprosorio para llevar a los enfermos la cercanía de la Iglesia local. Un gesto de apoyo y solidaridad hacia las personas a menudo relegadas al margen de la sociedad a causa de la patología, obligados a vivir sin finalidades y sin esperanzas. Y para los futuros curas es una etapa fundamental en el ciclo de formación.

El p. Mark G. Bakari, franciscano y rector Olas, nos cuenta que "en el fondo, los seminaristas van al centro (el leprosorio del José N. Rodríguez Memorial Hospital, en Caloocan) y hablan con los leprosos", desarrollando a través de la frecuentación "una empatía" con los enfermos.

Muchas personas todavía tienen miedo a ver a un leproso, explica el sacerdote, mientras acogida y amor hacia los enfermos son los sentimientos que el seminario quiere infundir entre los propios estudiantes. "Tenemos que estar con ellos-agrega el p. Bakari- estar con ellos". Él invita a los seminaristas a considerarlos como "nuestros hermanos y hermanas" para hacerles sentirse parte de la sociedad.

Los seminaristas visitan el leprosorio una vez por semana, por dos semestres. N un  primer momento ellos demuestran una cierta repugnancia para compartir con los enfermos, sin embargo ellos continúan en su ciclo y con el tiempo e sienten más a su gusto con los leprosos. "Y comienzan a desarrollar un ligamen de afecto" agrega el sacerdote.

El p. Bakari cuenta que vio, en el curso de una misa en el centro, a un joven seminarista ponerle el brazo en la espalda a un enfermo; existen también ocasiones de comer juntos, conocimientos que se vuelven cada vez más profundas, hasta transformarse en relaciones de amistad. El elemento inspirador, subraya el sacerdote, es San Francisco de Asís, el cual amaba repetir que: "lo que me parecía margo, se transforma en dulzura de ánimo"

En el pasado año escolástico, por todo el año 18 seminaristas han frecuentado con regularidad el centro para leprosos, discutiendo y compartiendo la comida con los enfermos.

 

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