Papa en Molise: Testimonio de la caridad, camino maestro de la evangelización
El Papa Francisco, visita una de las regiones más pobres de Italia, pide a los fieles ser como María, "sierva del Señor" y a servicio de los "hermanos que tienen necesidad". Dios nos libra de la tristeza y del egoísmo. En la Universidad de Campobasso, el pedido por "un pacto de trabajo" que salvaguarde la dignidad de los desocupados. "Custodiar la tierra, sin explotarla". Necesitamos "perder el tiempo con nuestros niños". "Quizás llegó el tiempo de preguntarnos si eso de trabajar los domingos es una verdadera libertad".

Campobasso (AsiaNews)- "El testimonio de la caridad" en las "realidades ordinarias, en la familia, en la parroquia, en el trabajo, con los vecinos...", es el camino maestro de la evangelización: es este el tema central de la homilía que el Papa Francisco dirigió a las decenas de miles de fieles de Molise, reunidos en el ex estadio Romagnoli esta mañana. La Eucaristía es uno de los momentos de su visita pastoral a esta que es una de las más pequeñas y pobres de la región italiana. En precedencia él había encontrado a la gente del mundo del trabajo (agricultura y trabajo) en el aula magna de la Universidad de Campobasso, pidiendo poner la atención a la dignidad de las personas desocupadas y pidiendo que los ritmos de trabajo no destruyan el descanso dominical y obre todo el tiempo de la gratuidad y de las relaciones en la familia y en la comunidad.

Durante la misa el Papa Francisco recordó la devoción de los molisanos a la "Virgen de la Libera", y recalcó a menudo que "el ícono de la Iglesia es la Virgen María, "sierva del Señor" (Lc.1,38; 1,48)".

"Inmediatamente después de haber recibido el anuncio del Ángel y haber concebido a Jesús- agregó- María partió para servir a Dios y servir a los hermanos que lo necesitan".

"El testimonio de la caridad es el camino maestro de la evangelización... Hay tanta necesidad de este compromiso, frente a las situaciones de precariedad material y espiritual, especialmente frente a la desocupación, una plaga que exige un esfuerzo y tanto coraje por parte de todos. Esto del trabajo es un desafío que interpela en modo particular a la responsabilidad de las instituciones, del mundo empresario y financiero. Es necesario poner a la dignidad de la persona humana al centro de toda prospectiva y de toda acción. Los otros intereses, si bien legítimos, son secundarios".

Sirviendo al Señor, la Iglesia "experimenta su liberación y vive en esta libertad que Él le dona". "Esta- subrayó- es la libertad que, con la gracia de Dios, experimentamos en la comunidad cristiana, cuando nos metemos al servicio uno de los otros. Entonces el Señor nos libera de ambiciones y rivalidades, que minan la unidad y la comunión. Nos libera de la desconfianza, de la tristeza, del miedo, del vacío interior, del aislamiento, de la melancolía, de las quejas".

Casi confirmando la cercanía de la Iglesia a las "situaciones de precariedad material y espiritual", precedentemente el pontífice, en el encuentro en la Universidad, había escuchado a un joven estudiante, a un empresario agrícola y a una mujer obrera, madre de un hijo y en espera de otro.

Él apreció la elección del joven "el haber elegido la licenciatura en agraria para trabajar la tierra "por vocación", para permanecer como campesino en la tierra, para crear un diálogo del hombre con su tierra, para hacerla florecer y para que sea fecunda para todos nosotros".

"comparto plenamente- agregó- lo que dijo sobre el "cuidar" la tierra, para que dé fruto sin ser "explotada". Este es uno de los más grandes desafíos de nuestra época. Convertirnos hacia un desarrollo que sepa respetar al creado".

Refiriéndose luego al testimonio de la mamá obrera, el Papa dijo: "Su pedido es un pedido para el trabajo y al mismo tiempo para la familia. ¡Gracias por este testimonio! De hecho, se trata de conciliar los tiempos del trabajo con los tiempos de la familia.

Cuando voy al confesionario- ahora no tanto como antes- me recuerdo que vino una mamá, y yo les hago siempre un pregunta: "¡Tú juegas con tus niños?" Estamos perdiendo esta ciencia: perder el tiempo con nuestros niños. El domingo es el domingo de la familia, en el cual perder tiempo.  

Este es un punto "crítico", un punto que nos permite discernir, de evaluar la calidad humana del sistema económico en el cual nos encontramos. Y al interior de este ámbito se coloca también la cuestión del domingo de trabajo, que no es sólo para los creyentes, sino que nos interesa a todos, como elección ética. Es este espacio de la gratuidad que estamos perdiendo.

La pregunta es. "¿A qué cosa queremos dar la prioridad?" el domingo libre del trabajo- exceptuando los servicios necesarios- es el afirmar que la prioridad no es lo económico, sino lo humano, lo gratuito, las relaciones no comerciales sino las familiares, amistosas, para los creyentes la relación con Dios y con la comunidad. Quizás llegó el momento de preguntarse si el trabajar los domingos sea una verdadera libertad".

Después hablando libremente agregó: "Quisiera volver sobre una palabra... dignidad. No tener trabajo no es solamente no tener dinero para vivir. Podemos comer todos los días, vamos a la Caritas, o de aquí o de allá. El problema es no llevar el pan a casa y esto te quita la dignidad. El problema no es el hambre, es la dignidad. Tenemos que trabajar y defender nuestra dignidad".

Al final de la misa, la visita del papa continuó con la adoración eucarística en la catedral, después la visita a los enfermos. Luego el Pontífice se dirigió a la "Casa de los Ángeles" de Campobasso donde almorzó junto con los pobres asistidos por la Caritas diocesana".

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