Taipei, el mayor templo taoísta prohíbe el incienso: demasiado contaminador
Lo Hsing Tian Kong acoge alrededor de 6 millones de fieles al año. Algunos estudios muestran que, en el lugar de culto, los niveles de partículas son demasiado altos y amenazan la salud de los residentes. Muchos creen que la verdadera culpa la tienen los vientos contrarios, que llevan sobre el templo los humos industriales. Eliminados también los braseros de bronce.

Taipei (AsiaNews / Agencias) - Uno de los más famosos y populares templos taoístas en Taiwan ha prohibido el ritual de quemar incienso durante las oraciones, con el pretexto de "luchar contra la contaminación del aire y preservar la salud de los voluntarios y de los fieles" . Los guardianes de la Hsing Tian Kong de Taipei incluso han eliminado los dos grandes braseros de bronce donde estaban los bastones durante las oraciones.

El lugar de culto está dedicado a Guan Yu, el dios que protege a los hombres de negocios, y por esto es muy popular: más de 6 millones de personas vienen aquí cada año para pedir ayuda y bienestar económico. A pesar de ser relativamente nueva (construida en 1967), es considerado uno de los más bellos y característicos de toda la nación: en total, abarca casi 7 mil metros cuadrados.

Quemar incienso es una parte integral de muchas religiones orientales. Después de comprarlo en el templo, los fieles tienen en mano los bastones mientras rezan, haciendo una reverencia a los dioses. Después de la oración, los encienden y - gracias a las columnas de humo - se cree que llevan las peticiones al cielo.

La decisión de prohibir el incienso - a partir del 26 de agosto - se deriva en parte de los estudios que muestran que la presencia de PM 2,5 (partículas en polvo que se liberan en el aire es de 2,5 micrómetros por metro cúbico) es de 5 a 16 veces más alta en las proximidades del templo. Sin embargo, muchos de los fieles creen que la presencia de contaminación por polvo no se debe al incienso, sino a los vientos contrarios, que llevan los humos en el aire al templo desde la zona industrial de Taipei.

Los religiosos que sirven en el templo defienden su elección: "No necesitamos quemar incienso, al menos mientras tengamos una buena fibra moral". Qian Yuanan, uno de los fieles, está de acuerdo: "No importa se hagan o no se hagan las ofrendas rituales lo importante es unir las manos y orar con tu corazón". Sin embargo, por su propia admisión Qian no asiste con frecuencia al templo: "Digamos que de vez en cuando".