Descontada la pena, Manila libera a los pescadores chinos arrestados por caza furtiva
Un tribunal filipino ordenó la liberación de los 9 pescadores condenados a 1 año de cárcel. En mayo de 2014, habían pescado-en aguas disputadas- más de 550 tortugas gigantes, una especie protegida en el archipiélago. Su detención había exasperado aún más las ya tensas relaciones entre Manila y Beiging por las disputas en los mares.

Manila (AsiaNews/Agencias)- Un tribunal filipino ordenó la liberación de los 9 pescadores chinos que habían transcurrido el último año en una cárcel del país por “caza furtiva” y “caza de centenares de tortugas gigantes”, una especie protegida en el archipiélago. El arresto, en mayo 2014, se realizó en una zona disputada del mar Chino meridional, teatro de un enfrentamiento territorial entre Manila, Hanói y Beijing que tienen intereses convergentes en la zona.

Ayer el juez Ambrosio de Luna, de la Corte regional de la provincia de Palawan occidental, ordenó la liberación. Los 9 pescadores fueron liberados después de haber cumplido los 6 meses de condena prevista por cada una de las acusaciones. El fiscal no quiso oponerse a la decisión del juez.

En estas horas, el grupo de los 9 pescadores está aún bajo la custodia de las autoridades de inmigración filipina, en espera que el Consulado chino realice las últimas formalidades burocráticas y proceda por lo tanto a su repatrio. El arresto de ellos fue el 6 de mayo del año pasado, cerca de las haf Moon Shoal, cuando fueron sorprendidos por la Marina filipina con a bordo de al menos 555 ejemplares de la especie protegida.

La detención de ellos contribuyó a aumentar las tensiones entre Filipinas y China en los mares del Asia-Pacífico, un enfrentamiento todavía en curso y que parece aumentar siempre más en las disputas internacionales. Beijing realizó fuertes presiones para la liberación de los pescadores y la devolución de la embarcación, afirmando que ellos fueron arrestados en aguas chinas.

En el momento de la detención, Beijing había lanzado una amenaza a filipinas, diciendo a ellos que no realizaran “actos provocativos, a fin de no arruinar las relaciones bilaterales en un futuro”.

De hace tiempo Hanói y Manila-que por primera realizó una denuncia internacional en el tribunal de la Onu, que no tiene valor vinculante- manifiestan una creciente preocupación por el “imperialismo” de Beijing en los mares meridional y oriental. El gobierno chino reivindica una feta consistente de océano, que comprende las islas Spratly y las Paracel, islas reclamadas también por Vietnam, Filipinas, Brunei, Taiwan, y Malasia (casi el 855 de los territorios).

Los EEUU apoyan a los países del Sudeste asiático, que juzgan como “ilegal e irracional” la así llamada “lengua de buey” usada por Beijing para demarcar el territorio, hasta comprender casi el 80% de los 3,5 millones de Km cuadrados.

La hegemonía reviste un carácter estratégico para la explotación del petróleo y el gas natural del fondo marino, en esta zona del Asia-Pacífico de elevado interés comercial y geopolítico, con un volumen de negocios superior a los 5 billones de dólares.

 

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