Papa: La pobreza esté en el centro del Evangelio, no es una ideología
En la misa en la casa S. Marta, el Papa Francisco habla de la “teología de la pobreza”, que no es ser “comunistas”. La pobreza cristiana es dar al pobre lo necesario porque “él me enriquece”. En el centro está el “misterio” de Jesús que “se abajó, se humilló, se empobreció para enriquecernos”.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- “La pobreza está en el centro del Evangelio, no es una ideología”; no tiene que ser cambiada con la simple “beneficencia”; es un seguir el “misterio de Cristo que se abajó, se humilló, se hizo pobre para enriquecernos”. Son algunas de las afirmaciones que el Papa Francisco hizo esta mañana durante la homilía en la misa en la casa S. Marta. Él reafirmó-lo había hecho también otras veces- que si un obispo, un cristiano, una hermana hablan de pobreza, no pueden ser tachados de comunismo porque la pobreza cristiana tiene una cualidad específica, por lo cual si “yo doy de lo mío…al pobre…él me enriquece”.

El pontífice partió de la primer lectura de la misa de hoy (2Cor 8,1-9), en la cual S. Pablo exhorta los cristianos de Corinto a participar en la colecta para los pobres de Jerusalén.

S. Pablo, explicó, hablando a la Iglesia de Corinto pone en luz su verdadera riqueza. “Sean ricos en cada cosa, en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en todo celo y en la caridad que os hemos enseñado”. Así, “como sois ricos, sean anchos también en esta obra generosa “en esta colecta”.

“Si tienen tanta riqueza en el corazón, esta riqueza tan grande-el celo, la caridad, la Palabra de Dios, el conocimiento de Dios- hagan que esta riqueza llegue a los bolsillos. Y esta es una regla de oro. Cuando la fe no llega a los bolsillos, no es una fe genuina. Es una regla de oro que Pablo aquí dice: Vosotros sois ricos en tantas cosas, ahora, así, sean anchos en esta obra generosa”.

El Papa evidencia luego la unión entre pobreza y riqueza, de “contraposición”, pero también de “comunicación”. La Iglesia de Jerusalén es pobre, está en dificultad económica, pero es rica, porque tiene el tesoro del anuncio evangélico. Y esta Iglesia de Jerusalén, pobre, enriqueció a la iglesia de Corinto con el anuncio evangélico; le dio la riqueza evangélica”.

Al mismo tiempo, “vosotros…que sois ricos económicamente y que sois ricos, con tantas cosas, eran pobres sin anuncio del Evangelio, pero habéis enriquecido a la Iglesia de Jerusalén, agrandando al pueblo de Dios…De la pobreza viene la riqueza: es un intercambio mutuo”.

Para el Papa Francisco, el fundamento de la “teología de la pobreza” está en esto: “Jesucristo de rico que era-de la riqueza de Dios- se hizo pobre…ser pobre es dejarse enriquecer de la pobreza de Cristo y no querer ser rico con otras riquezas que no sean las de Cristo”.

“Cuando nosotros ayudamos a los pobres-agregó- no hacemos cristianamente obras de beneficencia. Esto es bueno, es humano-las obras de beneficencia son cosas buenas y humanas-pero esta no es la pobreza cristiana, que quiere Pablo, que predica Pablo. La pobreza cristiana es que yo doy de los mío y no lo superfluo, también de lo necesario al pobre, porque sé que él me enriquece. Y, ¿por qué me enriquece el pobre? Porque Jesús dijo que Él mismo está en el pobre…Jesús obra en mí cuando hago esto y Jesús obra en él, para enriquecerme cuando hago esto”.

Esta-concluyó-es la teología de la pobreza; esto es porque la pobreza está en el centro del Evangelio; no es una ideología. Es justo este misterio, el misterio de Cristo que se abajó, se humilló, se empobreció para enriquecernos. Así se entiende porque en la primera de la Bienaventuranzas sea “Beatos los pobres de espíritu”. Ser pobre de espíritu es ir en este camino del Señor: la pobreza del Señor que, también, se abaja tanto que ahora se hace “pan” para nosotros, en este sacrificio. Continúa abajándose en la historia de la Iglesia, en el memorial de su pasión, en el memorial de su humillación, en el memorial de su abajamiento, en el memorial de su pobreza, y de este “pan” Él nos enriquece”.

 

 

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