Sri Lanka, 13 bautismos de adultos en agosto: Un don de Jesús y María
de Melani Manel Perera
Los testimonios de Shanika y Sriyani, budistas que decidieron abrazar el Catolicismo. La Hermana que ha seguido a los catecúmenos:“Es una bendición acompañarlos en su camino de fe”.

Kochchikade (AsiaNews) – Es luego de haber experimentando en la propia piel el amor de Jesús y María que 13 hombres y mujeres de Kochchikade, en Sri Lanka, decidieron volverse católicos. Los catecúmenos se prepararon junto a la Hna. Mary Harriet, de las Hermanas de la Sagrada Familia, y el primer sábado de agosto fueron bautizados en la Iglesia San Felipe de Neri, en Toppuwa. Para la religiosa, poder ser catequista y acompañar a estas personas en su camino de fe “fue una bendición”.

Entre  los bautizados están Shanika Probodhani, de 19 años. Nacida budista,  la joven es originaria de Pollonnaruwa. Luego de perder a sus dos padres cuando todavía era muy pequeña,  fue a vivir junto a su tía (la hermana de su madre) a Kochchikade, una zona donde viven muchos católicos. 

“Cada día – cuenta a AsiaNews – tenía la posibilidad de ver orar a las personas y de seguir los rituales cristianos. Poco a poco, descubrí que alimentaba un interés por esta religión”.  Una curiosidad que creció luego de haber conocido a un vecino, poco mayor que ella, católico.

“Cuando me confesó estar enamorado - recuerda- y que quería pasar el resto de su vida conmigo, fui a hablar con mi tía, para saber si ella tenía objeciones.  Pero dado que era un gran chico,  ella no tuvo nada para decir,  y nos dio su bendición. Era el 2011,  y nos comprometimos”. Su prometido tiene 25 años y trabaja como chofer en una compañía.

Poco tiempo después, sin embargo, Shanika enfermó gravemente. El novio se asustó e hizo una promesa a la Virgen de que encendería una vela de la estatura de su amada, si ésta última se curaba.  “Fue un milagro - afirma -, porque pocos días después estaba de nuevo bien. También yo comencé a rezar a María y a Jesús. Mi fe se volvió cada vez más profunda, me sentía feliz cuando rezaba. Cuando expresé el deseo de querer casarme en la Iglesia, comprendí que quería convertirme y volverme católica”.

Su futura suegra la acompañó al lugar donde vive la Hna. Harriet, en el convento de Bambukuliya, donde Shanika siguió los cursos de catecismo.

Como Shanika, también Sriyani Tennakoon, de 42 años y madre de tres niños, decidió abrazar la fe católica. Nacida budista y casada con un católico, sus hijos siguieron la religión de su marido.  “Luego de casarnos en el 2006 – cuenta – también yo empecé a rezar, a mi modo, sobre todo cuando necesitaba algo. Encendía velas a Jesús y a María, y me daba cuenta de que, en poco tiempo, mis deseos se cumplían”.

Una vez, recuerda, “recé porque mi marido no lograba conseguir trabajo. Tres días después, tenía un empleo. Estos pequeños milagros han tocado mi vida tan profundamente, que decidí volverme católica”.

 

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