Yakarta, sobornos para las peregrinaciones islámicas: seis años al ex ministro de las religiones
de Mathias Hariyadi
Dado el número limitado de participantes, los fieles esperan hasta diez años para poder partir rumbo a la Meca y pagan anticipadamente la cuota al gobierno. La acusación pidió once años para Suryadharma Ali. El político fue también presidente del partido islámico moderado del país.

Yakarta (AsiaNews)- Suryadharma Ali, ex ministro para los Asuntos religiosos y líder del United Devolopment Party (PPP), partido musulmán, fue condenado ayer a seis años de cárcel más una pena pecuniaria por corrupción: durante su mandato, el ministro se apropió de dinero destinado a las peregrinaciones religiosas islámicas.

Suryadharma Ali fue ministro durante el gobierno del presidente Yudhoyono (2009-2014). El PPP, del cual era presidente, es el partido islámico moderado nacional. El inicio del proceso al político se remonta a tres años atrás, cuando Ali fue acusado de haber cobrado sobornos para favorecer a algunos candidatos para el hajj, la peregrinación anual a la Meca.

Arabia Saudita, país que gestiona la peregrinación, impone un número máximo anual de peregrinos provenientes del extranjero. En Indonesia, el país islámico más poblado del mundo, los fieles esperan hasta diez años para estar en la lista. La peregrinación es administrada por el Ministerio de Asuntos religiosos, que recibe con años de anticipación las cuotas de participación para poder viajar. Además de recibir sobornos, Ali se adueñó varias veces de este dinero.

La acusación había pedido once años de cárcel, pero la Corte, para los casos de corrupción de Yakarta (Tipikor) redujo la pena a seis. Ali deberá también pagar una multa de veintiún mil dólares y le está prohibido ejercer cualquier cargo público por cinco años. Ambas partes podrán presentar una apelación.  

En total, los actos de corrupción del político costaron a Yakarta unos 27 millones de rupias (casi dos millones de dólares) en concepto de pérdidas financieras. La población recibió con sorpresa la condena del ex -ministro de Asuntos religiosos, que debería ser el defensor de la moralidad del país.