El proyecto de la ciudad portuaria de Colombo contradice los principios de la Laudato Sì (Imágenes)
de Melani Manel Perera
Es la opinión del Padre Sarath Iddamalgoda, miembro del Christian Solidarity Movement de Sri Lanka y quien figura entre los coordinadores del People’s Movement contra la Port City. El experto analiza el proyecto de edificación de 269 hectáreas de costa en Colombo, a la luz de las enseñanzas de la Laudato Sì. El problema del agua potable y de la extracción de las rocas, el modelo de desarrollo insostenible, la cultura del descarte, el rol de la Iglesia.

 

Colombo (AsiaNews) –  El proyecto de construcción de una ciudad portuaria en Colombo, financiado por China, va en contra de todos los principios de respeto por el medio ambiente y la creación subrayados por el Papa Francisco en la Laudato Sì. Es el sentido del comentario emitido por  el Padre Sarath Iddamalgoda ante AsiaNews, siendo miembro del Christian Solidarity Movement (CSM) de Sri Lanka y como coordinador del People’s Movement contra Port City, el movimiento que se opone a la edificación de 269 hectáreas de costa en la capital del país.  

AsiaNews recogió las opiniones del experto, para quien “la destrucción del ambiente en que vivimos es el aspecto más crítico de nuestro tiempo. La pérdida de recursos fundamentales para el planeta está entre los efectos negativos de la actividad del hombre, conducida en nombre del desarrollo”.

El Padre Iddamalgoda recuerda las palabras del Papa Francisco, para quien “el daño definitivo al ambiente, a nuestra casa común, por el uso irresponsable y por el abuso de bienes, es inmenso”. A continuación, transcribimos los pasajes más significativos de su intervención sobre los efectos embientales del proyecto de la ciudad portuaria, a la luz de las enseñanzas de la Laudato Sì. El proyecto fue inicialmente suspendido a raíz de las protestas de ambientalistas, de la Iglesia católica y de pescadores. En los últimos días, en cambio, han crecido cada vez más los rumores acerca de una reactivación de la construcción, contra la cual continúa manifestándose buena parte de la sociedad ceilandesa. 

 

La construcción de la ciudad portuaria de Colombo está entre los mayores proyectos de desarrollo de Sri Lanka, pero causará daños incalculables al ambiente. Será construido con la financiación china sobre 269 hectáreas de costa. El “Colombo Port City project” comprenderá centros comerciales, departamentos de lujo, complejos recreativos, piscinas, campos de golf, casino...

¿Tiene verdaderamente sentido dicho proyecto para Sri Lanka, donde el 80% de la población está compuesto por pescadores y agricultores? 

El problema del agua potable

La pérdida de agua potables está entre los efectos de dicho desarrollo asimétrico, como subraya el Papa Francisco, cuando afirma:  “el agua es un recurso escaso e indispensable y es un derecho fundamental que condiciona el ejercicio de otros derechos humanos” (n. 185).

En Sri Lanka, las personas ya afrontan el problema del agua potable a causa del uso de sustancias químicas en la agricultura en las zonas áridas del país. Esta situación está destinada a agravarse en las zonas húmedas de Gampaha y Kalutara, en Colombo, de donde debieran extraerse las rocas necesarias para la construcción del puerto. Se estima que la cantidad total de material rocoso será de 3,45 millones de toneladas. La extracción de una cantidad semejante provocará una disminución drástica del nivel del mar en dichas áreas. Ya estamos asistiendo a dicho efecto. 

La pérdida de la biodiversidad 

Otro efecto de la extracción de las rocas es la pérdida de la fauna y la flora en esa zona. Los seres humanos frecuentemente no prestan atención a las pequeñas creaturas que están presentes sobre la tierra. El Papa Francisco dice: “Pero para el buen funcionamiento de los ecosistemas también son necesarios los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos. Algunas especies poco numerosas, que suelen pasar desapercibidas, juegan un rol crítico fundamental para estabilizar el equilibrio de un lugar.” (n. 34).

El impacto sobre los medios de sustento

El proyecto ya ha comenzado a amenazar los medios de sustento de la comunidad local de pescadores, a causa de la quita de grandes cantidades de arena del fondo. Eso destruirá el alimento y la fauna marina, y llevará a los peces a migrar a zonas lejanas. En su encíclica, el Papa Francisco subraya que “es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales” (n. 146).

Un aspecto esencial del desarrollo

El Papa Francisco muestra como evidente que cuando hay un gran proyecto que involucra a la tierra de algunas poblaciones, el abordaje correcto sería tener un diálogo con aquellos que son afectados por el proyecto de desarrollo. El motivo es que para esas poblaciones, la tierra no es una mercancía, sino un don de Dios. En el caso específico de la ciudad portuaria de Colombo, no ha sido hecha ninguna consulta a la comunidad interesada. 

El modelo de crecimiento

La ciudad portuaria es el reflejo de un problema más grande, que subyace al nombre de política económica y modelo de desarrollo, y que no tiene otro interés que el lucro y la maximización del lucro. El Papa Francisco dice que un modelo así no es sustentable. El mismo crea una situación que permite que unos pocos consuman y destruyan más y más, “mientras otros todavía no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo, aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes. ” (n. 193).

El rol de la Iglesia

Los pobres son las víctimas de esta actividad de desarrollo. El interés de la Iglesia por los pobres es una  “opción necesaria”. Citando a los obispos de los Estados Unidos, el Papa dice que es oportuno enfocarse “«especialmente en las necesidades de los pobres, débiles y vulnerables” (n. 52) y que “basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común” (n. 61).

A la luz de lo que afirma el Papa,debemos considerar los efectos del deterioro ambiental, del actual modelo de desarrollo y la cultura del descarte en la que las personas viven. Lamentablemente, debemos también admitir que las jerarquías eclesiásticas han hecho la vista gorda ante el sufrimiento de esta gente, que ya ha comenzado a padecer este proyecto. 

Llegado este punto, cuando tanto la Iglesia como los políticos han fallado en su tarea de tutelar los intereses de los pobres, es necesario que las personas comunes y las víctimas mismas ejerzan presión sobre las autoridades. Esto ocurrirá sólo si las personas se despiertan y asumen sus responsabilidades.