Obispos filipinos: Incluso en la tempestad, no renunciamos a la verdad

La asamblea plenaria de la Conferencia episcopal nacional subraya la tarea de los pastores: “Continuar enseñando, hasta el día de la muerte, qué es justo y qué está  equivocado”. La finalidad “no es vencer, sino permanecer firmes en la fe”. Las relaciones entre el nuevo gobierno y la Iglesia y la necesidad de “defender siempre a quienes son débiles”.


Manila (AsiaNews/CBCP)- Incluso en un ambiente que puede parecer hostil, aún en una tempestad “los obispos filipinos continuarán enseñando, hasta el día de la muerte, qué es justo y qué está equivocado”. “No nos retiraremos de la misión que nos ha confiado el Señor”. Lo dijo el presidente de la Conferencia episcopal nacional, Mons. Sócrates Villegas, iniciando los trabajos de la plenaria en Manila. Más de cien prelados se reunieron en la capital para decidir cuales serán los lineamientos para el próximo bienio: “Nuestra finalidad no es ganar, sino permanecer firmes en la fe”.

La reunión llega en un momento particular para la Iglesia y para Filipinas. El 30 de junio pasado, de hecho, subió al poder el nuevo presidente nacional, Rodrigo Duterte, que en la campaña electoral y en los días que siguieron a las elecciones no ahorró críticas hacia la jerarquía católica -definida  como “corrupta e hipócrita”- y lanzó diversas provocaciones sociales. Entre éstas, sobresale la idea de introducir un sistema de “recompensa” contra los traficantes de droga, la “necesidad” de imponer una política de planificación familiar y la “voluntad de atacar duramente” a la corrupción, incluso usando “métodos sucios”.

Los obispos han preferido no responder a las acusaciones, lanzando en cambio un movimiento de oración y de meditación. Sin embargo, tal como ha aclarado Mons. Villegas a sus co-hermanos, “nosotros permaneceremos firmes en la defensa de la vida y la dignidad de todo ser humano”. “Defenderemos a los débiles de los golpes del más fuerte”. “Protegeremos a los confundidos por el error”. “Llegará un momento en que las personas dejarán de escuchar la verdad y preferirán los mitos”.

Pero, este período “será útil”. “Será un momento de purificación y oración” “Un estímulo para volver a nuestros orígenes”. “Siempre habrá más necesidad de permanecer firmes en el Señor y de volver a lo esencial, también porque podremos ser puestos a prueba para entender si estamos listos para el martirio”.

 

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