Laos, crece el número de mujeres explotadas por el tráfico de estupefacientes

Para los señores de la droga, ellas se mezclan entre la multitud con mayor facilidad y pasan los controles sin ser observadas. Tan sólo en la provincia central de Bolikhamsay, la policía ha detenido a un centenar de “mulas” femeninas, que contrabandeaban droga en pequeñas cantidades. Entre ellas había incluso mujeres encinta. Las edades varían entre los 30 y los 50 años. Aumenta también el número de laosianas presentes en las cárceles tailandesas, siendo más del doble que en las cárceles birmanas y camboyanas.


Vientián (AsiaNews) - En Laos, cada vez más mujeres son explotadas para el tráfico de estupefacientes porque, según los señores de la droga, se mezclan en la multitud con mayor facilidad y pasan los controles sin ser observadas, si se las compara con los hombres. Al día de hoy, no se cuenta aún con cifras oficiales, pero según los altos funcionarios de la policía de Vientián entrevistados por Radio Free Asia (RFA), hay un “fuerte aumento” de arrestos de mujeres por delitos vinculados al narcotráfico, en particular de anfetaminas.  

Sólo en la provincia de Bolikhamsay, la policía ha arrestado a un centenar de mujeres por posesión y tráfico de estupefacientes. “Las mujeres se transforman en “mulas” (contrabandistas de droga en pequeñas cantidades) –afirma una fuente, tras el anonimato- porque parecen ir por su cuenta, pasando la mayoría de las veces sin ser observadas”. Y no sólo “mulas”, agrega la fuente, entre las personas detenidas también había un “número importante de revendedoras y despachantes”.

A pesar de haber crecido de manera progresiva en los últimos años, el fenómeno ha pasado prácticamente en silencio hasta hace poco tiempo atrás. La mayor parte de las mujeres arrestadas tiene una edad que va de los 30 a los 50 años y proviene de áreas habitadas por minorías étnicas.  En el momento de ser detenidas, muchas de ellas estaban encinta. “Para muchas mujeres –prosigue el funcionario- es difícil mantenerse alejadas del tráfico ilegal, porque provienen de familia pobres y con frecuencia son explotadas”.

Simultáneamente, en Tailandia se registra un crecimiento exponencial de arrestos de mujeres de origen laosiano: según datos recientes, el número de prisioneras de Laos en las cárceles tailandesas es de 1352; un dato superior al registrado en otras naciones del área, si se considera que las detenidas birmanas son 581 y las camboyanas 552.  

Laos está comprendido en el llamado “Triángulo de oro”, una tierra de nadie situada en la frontera entre Myanmar y Tailandia, dedicada al cultivo de drogas; el área aún hoy sigue siendo la principal fuente de producción de heroína y metanfetamina, que luego son introducidas en el mercado asiático.  En lo que se refiere a la producción del opio, ésta además representa la segunda área del continente en importancia y dimensión (cerca de 350.000 km cuadrados) después de la medialuna de oro en Afganistán.  

Para hacer frente al fenómeno del narcotráfico, el Primer Ministro de Laos, Thongloun Sisoulith, recientemente promovió una campaña de sensibilización, en la cual se invita a los ciudadanos a combatir contra el uso y tráfico de drogas.  

En junio, el premier en persona prendió fuego un inmenso cúmulo de drogas secuestrado por las autoridades; se trataba de una carga de 4,3 millones de anfetaminas, marihuana y metanfetaminas, además de otras drogas sintéticas.  Él definió el tráfico como “un obstáculo al desarrollo social y económico” de la nación, además de un recurso importante “para el crimen y la corrupción”.

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