Obispos maronitas sin presidente y con la crisis Líbano se hunde
de Fady Noun

Divisiones e intereses personales ponen en peligro la unidad “de la experiencia libanesa”. Aumentan la inflación y la deuda pública. Del patriarcado maronita la invitación a reencontrar el “compromiso histórico” de Taëf. El apoyo de Hariri (quizás) decisivo para la presidencia Aoun.


Beirut (AsiaNews)- Reunida en la sede patriarcal de Bkerké, como sucede cada primer miércoles del mes, la asamblea de los obispos maronitas difundió ayer en vía excepcional un pedido en lugar de un simple comunicado. En el momento en el cual el ex-Premier Saad Hariri está a punto de abrazar la opción Michel Aoun y se delinean las posibilidades de este último aspire a la presidencia de la República, los obispos han querido atraer la atención de los vértices del país sobre la gravedad de la situación política, económica, social, ecológica y moral. Una crisis ligada en modo estrecho a la sede vacante del cargo presidencial, a la cual es necesario responder dando una acelerada con una votación decisiva para poner fin a este estancamiento que perdura de hace dos años y cinco meses.

La asamblea quiso también confirmar el apoyo a una reciente toma de posición del patriarca maronita, el cual criticó la propuesta de un “paquete de acuerdo” ligado a la elección del presidente de la República, haciendo de ésta una cuestión de “dignidad”. Fue el presidente de la Cámara, Nabih Berry, quien lanzó estas pre-condiciones ligadas a la elección del jefe de Estado; ellas prevén, entre otras cosas un entendimiento para aprobar una nueva ley electoral.

La asamblea de los obispos no se alegró solo con llamar la atención de la clase política sobre la gravedad de la crisis constitucional, sino que ha querido invitarla a analizar en profundidad las consecuencias en el plano económico para el país. En el plano político, en cambio la asamblea lanzó un pedido para la “reconciliación nacional” que reportaría al Líbano a las vías del “compromiso histórico” de Taëf (el tratado inter-libanés que puso fin a la guerra civil, ndr).

En su apelación los obispos afirman que es “imperativo iniciar una reconciliación nacional, dar vuelta la página y obrar en dirección del compromiso histórico sancionado en el acuerdo de Taëf”. Es necesario, continúa el texto, relanzar el principio de un “vivir en común en un Estado inclusivo y no a las condiciones puestas por una parte de los libaneses”. “La reconciliación sirva para restituir a los libaneses a su amistad recíproca, lejos de la política de las facciones, sabiendo que este modelo de convivencia asume siempre mayor importancia, en una región en la cual sopla un viento de locura que amenaza a todos”.

“Por lo tanto debemos-prosigue la nota de la asamblea de los obispos-poner en resalto el carácter único de la experiencia libanesa, ya sea en general sobre el plan asociativo islámico-cristiano en la gestión del estado, ya sea en el plano puramente islámico del plan asociativo entre sunitas y chiíes en la gestión de este Estado. Y es aquí que se va a colocar la contribución dada por el Líbano, para apagar los brotes de división confesional y eliminar el muro que separa una mayoría de las diversas minorías” presentes en el territorio.

Por otro lado vale la pena recordar aquí que los chiíes representan también ellos una minoría (un 18%) respecto a la mayoría sunita.

En el plano económico, la asamblea puso en guardia-sin evocar el término- de la inflación que deriva del presupuesto 2017, demasiado ambicioso en términos de gasto; y advirtió sobre los riesgos en el plano social derivados de una multitud de nuevos impuestos, temidos recientemente por el ministerio de las Finanzas. Ministerio guiado, por otro lado, por una persona muy cercana al presidente de la Cámara.

Entre los gastos previstos, están aquellos necesarios para cubrir un nueva escala de tratamientos salariales en el empleo público; una movida rechazada por diversos expertos de economía y por los institutos del comercio, que ponen en guardia acerca del peligro de un efecto inflacionista.

“La lucha política-subraya la nota de los obispos- provocó un dramático atraso de la economía en todos los sectores, en particular en la industria y en la agricultura. A esto se agrega la carga puesta por los refugiados sirios y palestinos que, entre ellos, superan en número la mitad de la población libanesa. Y también, los efectos del viento de cambio que sopla en la región”.

“Los resultados son bien visibles-agrega el pedido- en términos de: fracaso económico; aumento de la desocupación; clausura de muchas empresas comerciales, industriales y turísticas; atraso de las exportaciones y aumento del gasto y del número de funcionarios a cargo del Estado; aumento de la deuda pública; abandono de sectores vitales; dilapidación de las cajas, vaciadas por contratos y “sobornos”; virtual ausencia de cualquier responsabilidad; emergencia basura con las lógicas consecuencias en el plano de la salud pública; anarquía para fábricas e industrias que contaminan y desnaturalizan el ambiente; contaminación del aire, de los ríos y de las napas subterráneas”.

Por último, los prelados se preguntan alarmados en base a ¿cuál principio “la clase política se obstina en disturbar a la economía (…) a despecho de las advertencias lanzadas por los institutos financieros internacionales? ¿Cómo podemos garantizar el fondo necesario para pagar los salarios y pensiones, mientras crce la crisis de los rechazos y empeoran las dudas? “Estas fuerzas políticas-concluye la asamblea de los obispos maronitas-¿son conscientes de los peligros que están dentro de este nuevo proyecto de balance, que prevé la creación de decenas de nuevas tasas y/o su aumento, tanto para las empresas como para la población, procediendo en dirección contraria respecto a las reglas económicas que prevén, en caso de crisis, estimular el sector privado y de reducir los costos de producción, para favorecer las inversiones, el crecimiento y la creación de puestos de trabajo?”.

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