Washington y Londres: contratos multimillonarios para proveer de armas a sauditas, a Qatar y a los Emiratos

Estados Unidos venderá helicópteros y vehículos militares por un valor de millardos de dólares. Críticas de activistas y ONG: en Yemen, estas armas matan a civiles inocentes. El Reino Unido y las naciones del Golfo lanzan una alianza estratégica en clave anti-iraní, definiendo a dicho país como una “amenaza” para el área. 


Dubái (AsiaNews/Agencias) - El gobierno estadounidense aprobó ayer una serie de contratos orientados a la venta de arnas y de material militar (que incluyen aviones, helicópteros y misiles) a cuatro naciones [aliadas] del mundo árabe. Esta luz verde, anunciada por el Departamento de Estado de los EEUU, constituye una bocanada de oxígeno para muchos colosos de la industria bélica americana y para numerosas empresas -entre las cuales figura Boeing- que se especializan en equipamiento militar.  

El contrato más importante se refiere a la venta de 48 helicópteros de transporte CH-47F Chinook a Arabia Saudita, por un valor total de 3,51 millardos de dólares. Las beneficiarias del acuerdo son las empresas Boeing y Honeywell Aerospace.

Le sigue un contrato por casi 3,5 millardos de dólares para la provisión de 27 helicópteros de combate AH-64E Apache a los Emiratos Árabes Unidos. Los medios militares son fabricados gracias a la alianza entre Boeing y Lockheed Martin.

Por último, Qatar ha encargado ocho medios de transporte C-17 así como las piezas de repuesto correspondientes. En este caso, el volumen del negocio es de 781 millones de dólares.

Teóricamente el Congreso, controlado por los republicanos, podría llegar a bloquear la entrada en vigencia de los acuerdos. En realidad, la provisión de equipamiento se orienta a cuatro aliados históricos de los Estados Unidos en la región del Golfo, y se insertan en una praxis ya bien consolidada incluso en el pasado [la última se remonta a agosto], que se compone de acuerdos y encargos multimillonarios.

Distinta es, en cambio, la posición de activistas y asociaciones que defienden los derechos humanos, y que se oponen a la provisión de armas y medios a Arabia Saudita y a los Emiratos. Son dos países, recuerdan los críticos, que en Yemen han emprendido una desastrosa campaña que ha provocado miles de víctimas entre la población civil.

Por otra parte, Oriente Medio -con sus numerosos conflictos- se ha transformado en una verdadera y auténtica “Meca de la importación de armas”; un mercado que atrae a muchos productores y gobiernos occidentales, como es el caso de Gran Bretaña y Francia, y que alimenta el baño de sangre en la región.  

En los últimos días, el Reino Unido y los países del Golfo han lanzado una “alianza estratégica” para favorecer “relaciones más estrechas en todos los sectores”, desde la política, pasando por la seguridad, y llegando al comercio y la defensa. Una opción casi obligada para el gobierno británico, que luego de la votación que ratificó su salida de la Unión Europea, se vuelva a otro mercados para fortalecer su economía y potenciar su desarrollo.

En el marco del acuerdo, Londres asegura “una mayor presencia en el Golfo”, partiendo de la creación de una sede de coordinación a nivel regional, que será creada en Dubái. Al reunirse con los altos funcionarios de gobierno de la región, la primera ministra Theresa May también atacó a Irán, a quien definió como una “amenaza” para la seguridad en el área. De aquí la decisión de brindar nuevos medios así como inversiones para la formación del personal local en los sectores de defensa y seguridad. “Soy bien consciente –agregó May- de la amenaza que Irán implica para el Golfo, y, en general, para todo el Oriente Medio”.

La réplica del gobierno de Teherán fue inmediata, por boca del ministro iraní de Relaciones Exteriores. En una nota, el vocero Bahram Ghassemi subrayó que Gran Bretaña “no está en una posición que le permita acusar a los demás de interferir en los asuntos regionales”. Tras la declaraciones de fachada de la premier británica, prosigue otro funcionario iraní, hay un intento de “complacer a algunos Estados del Golfo”, con el sólo objetivo de “favorecer una nueva y masiva venta de armas” provenientes de la industria bélica de Londres.

    

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