Kerala, hermana franciscana: La pasión por Jesús me llevó a abrir 54 casas para los pobres
de Santosh Digal

Sor Lizzy Chakkalakal del Our Lady’s Convent Girls Higher Secondary School de Kochi. En el año 2012 abrió su ´primer casa para hospedar a familias necesitadas. “Aquello que es más importante es que no sólo damos alojamiento, sino que se ha creada una cultura del compartir y un cuidado recíproco entre la población”. 


Kochi (AsiaNews)- “La pasión por Jesús me llevó a abrir casas para recibir a los pobres”. Los dice a AsiaNews, sor Lizzy Chakkalakal, de las Franciscanas misioneras di María (FMM), congregación presente en India desde los inicios del 1900. La religiosa, de 47 años, directora de la Our Lady’s Convent Girls Higher Secondary School di Kochi, en Kerala, en el año 2012 inauguró la primera estructura para alojar a los pobres de la ciudad, la “House Challenge”. Hasta hoy, las casas abiertas gracias a su compromiso caritativo son 54. Lo que las anima, explica, es Jesús: “Mi fuente de vida y de trabajo es Jesús, que amó a los pobres. Este es mi modo de demostrar a ellos amor, interés y solidaridad. Estamos haciendo todo lo que podemos por amor a Jesús a través de los pobres”.

N la ciudad de Kochi, en la costa sud-occidental de India, la hermana se convirtió en un punto de referencia. Sus casas están abiertas a todos, prescindiendo de su fe o de la tradición cultural a la cual se pertenece.   

Sor Lizzy subraya que una de las características franciscanas son el trabajo por la justicia social, los derechos humanos, el nutrimiento del espíritu. Por esto su congregación hizo de la promoción de la justicia, de la dignidad humana, de la armonía y de la comunión entre las personas y las comunidades los principios de base del ministerio socio-pastoral. “Los valores del Evangelio y las acciones de Jesús-afirma- no son cosas abstractas. Son expresiones vivientes y de vida donada. Por lo tanto deben ser vividas y expresadas con acciones concretas. Nuestro trabajo de construir casas para los pobres y las otras actividades misioneras van en esta dirección. Así comunicamos amor, paz, atención, preocupación y compasión hacia los otros”.

La “House Challenge” fue el modo con el cual la hermana pudo realizar algo de concreto para las familias de sus estudiantes que viven en condiciones miserables. “Yo había sido elegida para ser docente- reporta- si bien mi deseo era de trabajar en lo social a tiemplo pleno”. Sor Lizzy narra que una de sus costumbres, después del horario de lección, era la de visitar a las familias de los alumnos. Durante aquellos encuentros se dio cuenta que muchas de las familias vivían en habitaciones inseguras y sin dignidad y la mayor parte de los padres estaba afectada por diversas formas de adicciones y alcoholismo. Los más vulnerables eran las mujeres y los niños.

 Así nació el proyecto de la primera casa: al inicio era un simple compartir de materiales y utensilios entre las personas, luego se construyeron los verdaderos y propios alojamientos. Los beneficiarios son indicados por las autoridades estatales, que seleccionan a las familias necesitadas. Hoy, gracias a las donaciones de privados, actores públicos e iglesias, fueron construidas muchas habitaciones para los pobres. Pero lo más importante, concluye la hermana, “es que nació una cultura del compartir y de la atención recíproca entre los habitantes locales”. 

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