El Papa a los jóvenes: Memoria del pasado, coraje en el presente, esperanza para el futuro

Hoy se difundió el Mensaje para la 32da Jornada Mundial de la Juventud, sobre el tema “El Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí”. El modelo de María en su encuentro con Isabel. Rechazar la inmovilidad del “sofá” donde se está cómodos y seguros. Vivir la experiencia de la Iglesia, pero no como una “flashmob” instantánea. Redescubrir la relación con los ancianos. Vivir el futuro de manera constructiva, y no subestimando “las instituciones del matrimonio, de la vida consagrada, de la misión sacerdotal”. 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – El Papa Francisco desea que los jóvenes “puedan caminar no sólo haciendo memoria del pasado, sino teniendo también coraje en el presente y esperanza para el futuro”. De aquí la invitación a no ser “un joven-sofá”, paralizado por el miedo o por la comodidad; a descubrir “las grandes cosas” que el Señor ha hecho por cada uno; a cultivar la memoria, no reduciendo la vida y la experiencia de la Iglesia a una flashmob instantánea; cultivar la oración y el vínculo con los ancianos; redescubrir la llamada que Dios hace para la vocación matrimonial o religiosa, sin reducir la existencia a “un reality show sin objetivo y sin rumbo”. Son algunas de las muchas propuestas contenidas en el Mensaje que el Papa Francisco envió hoy a los jóvenes del mundo, en ocasión de la 32da Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que este año será celebrada a nivel diocesano el próximo 9 de abril (Domingo de Ramos).

El Mensaje de hoy se coloca en el medio entre la JMJ de Cracovia del año pasado y la de Panamá del 2019. “Este año (2017) – escribe el Papa- reflexionaremos sobre la fe de María, cuando dijo en el Magnificat: « El Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí » (Lc 1,49). El tema del próximo año (2018) - «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios» (Lc 1,30) – nos hará meditar sobre la caridad llena de coraje con la cual la Virgen recibió el anuncio del ángel. La JMJ 2019 estará inspirada en las palabras «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), respuesta de María al ángel, cargada de esperanza.

En octubre de 2018, la Iglesia celebrará el Sínodo de Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Nos interrogaremos acerca de cómo ustedes, los jóvenes, viven la experiencia de la fe en medio de los desafíos de nuestro tiempo. Y también afrontaremos la cuestión de cómo pueden madurar un proyecto de vida, discerniendo su vocación, entendida en un sentido amplio, vale decir al matrimonio, en el ámbito laical o profesional, o bien a la vida consagrada y al sacerdocio. Deseo que haya una gran sintonía entre el itinerario rumbo a la JMJ de Panamá y el camino sinodal”.

 

Los jóvenes-sofá

Todo el Mensaje toma como punto de partida el relato evangélico del encuentro entre María e Isabel (Lucas 1,39-56). El camino de María hacia la ciudad de Isabel (“150 km”), es tomado como modelo para una vida donde no se está sentado o resignado: “María no se encierra en su casa, no se deja paralizar por el miedo o por el orgullo. María no es la clase de personas que para estar bien necesita un buen sofá donde sentirse cómoda y segura. No es una joven-sofá (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016). Si su prima anciana necesita una mano, ella no se demora y se pone inmediatamente en camino”.

El encuentro con la prima, en un recíproco testimonio de fe, hace brotar el canto del Magnificat, en el cual se encuentra la expresión «El Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí » (v. 49), que da el título al Mensaje.

“La oración de María es revolucionaria, es el canto de una joven llena de fe, consciente de sus límites, pero que confía en la misericordia divina. Esta pequeña y valiente mujer da gracias a Dios porque ha mirado su pequeñez y porque ha realizado la obra de la salvación en su pueblo, en los pobres y humildes”.

“Las «cosas grandes» que el Todopoderoso ha hecho en la vida de María nos hablan también del viaje de nuestra vida, que no es un deambular sin sentido, sino una peregrinación que, aun con todas sus incertidumbres y sufrimientos, encuentra en Dios su plenitud (cf. Ángelus, 15 de agosto de 2015). Me diréis: «Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer?». Cuando el Señor nos llama no se fija en lo que somos, en lo que hemos hecho. Al contrario, en el momento en que nos llama, él está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de ofrecer. Como la joven María, podéis hacer que vuestra vida se convierta en un instrumento para mejorar el mundo. Jesús os llama a dejar vuestra huella en la vida, una huella que marque la historia, vuestra historia y la historia de muchos (cf. Discurso en la Vigilia, Cracovia, 30 de julio de 2016).”.

 

No como una flashmob

María, continúa Francisco, “es poco más que una adolescente, como muchos de vosotros. Sin embargo, en el Magnificat alaba a su pueblo, su historia”. De aquí la importancia de ser incorporados a la experiencia de la Iglesia.

“La verdadera experiencia en la Iglesia no es como un flashmob, en el que nos damos cita, se realiza una performance y luego cada uno se va por su propio camino. La Iglesia lleva en sí una larga tradición, que se transmite de generación en generación, y que se enriquece al mismo tiempo con la experiencia de cada individuo. También vuestra historia tiene un lugar dentro de la historia de la Iglesia”.

La memoria del pasado, incluso personal, con los errores propios, no inmoviliza: “¡La perla nace de una herida en la ostra! Jesús, con su amor, puede sanar nuestros corazones, transformando nuestras heridas en auténticas perlas. Como decía san Pablo, el Señor muestra su fuerza a través de nuestra debilidad (cf. 2 Co 12,9)”.

 

La historia, no el reality show

Hacer memoria “de los acontecimiento de la vida”, significa también “reunirlos, recomponiendo la unidad de los fragmentos, que unidos pueden formar un mosaico”. Si bien se dice que los jóvenes a menudo son “olvidadizos y superficiales”, es importante recuperar esos recuerdos y esos hechos que “son significativos para nuestros corazones y nos ayudan a dar sentido a nuestra existencia”.

“Los programas en la televisión están llenos de los llamados «reality show», pero no son historias reales, son sólo minutos que corren delante de una cámara, en los que los personajes viven al día, sin un proyecto. No os dejéis engañar por esa falsa imagen de la realidad. ¡Sed protagonistas de vuestra historia, decidid vuestro futuro!”

 

Conectados con la tradición

Es fundamental reconectarse con la tradición histórica y la oración de aquellos que nos han precedido: "De ahí la importancia de conocer bien la Biblia, la Palabra de Dios, de leerla cada día confrontándola con vuestra vida, interpretando los acontecimientos cotidianos a la luz de cuánto el Señor os dice en las Sagradas Escrituras. En la oración y en la lectura orante de la Biblia (la llamada Lectio divina), Jesús hará arder vuestros corazones e iluminará vuestros pasos, aún en los momentos más difíciles de vuestra existencia (cf. Lc 24,13-35)."

"En la dinámica de la vida, las súplicas de hoy serán mañana motivo de agradecimiento. De este modo, vuestra participación en la Santa Misa y los momentos en que celebraréis el sacramento de la Reconciliación serán a la vez cumbre y punto de partida: vuestras vidas se renovarán cada día con el perdón, convirtiéndose en alabanza constante al Todopoderoso."

En esta inserción en la tradición es fundamental el vínculo con las personas de edad, al igual que María con la anciana Isabel: "Y vosotros, ¿os dais cuenta de la extraordinaria fuente de riqueza que significa el encuentro entre los jóvenes y los ancianos? ¿Qué importancia les dais a vuestros ancianos, a vuestros abuelos?

Vosotros, con sobrada razón, aspiráis a «emprender el vuelo», lleváis en vuestro corazón muchos sueños, pero tenéis necesidad de la sabiduría y de la visión de los ancianos. Mientras abrís vuestras alas al viento, es indispensable que descubráis vuestras raíces y que toméis el testimonio de las personas que os han precedido… Como María con Isabel, dirigid vuestra mirada hacia los ancianos, hacia vuestros abuelos. Ellos os contarán cosas que entusiasmarán vuestra mente y emocionarán vuestro corazón."

 

En el futuro, con la vocación

Vivir la tradición no significa "ser tradicionalistas" o "nostálgicos" o "cultivar una memoria paralizante", sino "siempre volver a lo esencial y precipitarse con fidelidad creativa en la construcción de los nuevos tiempos".

"Una sociedad que valora sólo el presente tiende también a despreciar todo lo que se hereda del pasado, como por ejemplo las instituciones del matrimonio, de la vida consagrada, de la misión sacerdotal. Las mismas terminan por ser consideradas vacías de significado, formas ya superadas. Se piensa que es mejor vivir en las situaciones denominadas «abiertas», comportándose en la vida como en un reality show, sin objetivos y sin rumbo."

 

La intercesión de María

Al confiar el viaje de los jóvenes a la intercesión de María, Francisco les pidió recordar dos importantes aniversarios en 2017: los trescientos años del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora Aparecida, en Brasil; y el centenario de las apariciones de Fátima, en Portugal, adonde, con la ayuda de Dios, me dirigiré como peregrino en el mes de mayo".

A continuación, cita el ejemplo de San Martín de Porres, que ofreció sus más bellas flores a la Virgen, para invitar a "una relación de familiaridad y de amistad con la Virgen, confiándole vuestras alegrías, preocupaciones e inquietudes. ¡Os aseguro que no os arrepentiréis! ".

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