Los yemenitas marchan desde Saná hasta Hodeida, para que se levanten las restricciones a las ayudas humanitarias

El trayecto tiene 225 km de largo. El objetivo es hacer que Hodeida se convierta en una “zona humanitaria” y abrir una investigación internacional sobre crímenes de guerra. Según los promotores, se trata de una manifestación que carece de carácter “político”. El ministro de Defensa de los EEUU, de visita en Riad, acusa: los Houthis toman “como modelo” a Hezbollah


Saná (AsiaNews/Agencias) – Ayer, un grupo de manifestantes yemenitas promovió una marcha que partió de la capital, Saná, y que recorrerá unos 225 km para solicitar el envío -sin restricciones- de ayudas humanitarias a un país sacudido por más de dos años de sangrienta guerra. Los participantes en la “protesta por el pan” quieren llegar hasta la ciudad portuaria de Hodeida, situada sobre el Mar Rojo, que se encuentra controlada por los Houthis al igual que la capital, y que conforma el principal punto de ingreso de ayudas en los territorios rebeldes.  

La coalición liderada por los sauditas, que combate en el país árabe contra el movimiento chiita (filo-iraní) lanzó una ofensiva a principio de año para retomar el control de toda la costa yemenita de cara al Mar Rojo, incluyendo Hodeida.

Una treintena de manifestantes están marchando a lo largo del camino que separa a Saná de la ciudad portuaria, para pedir que el área sea declarada “zona humanitaria”. “Hemos organizado esta marcha –explica Mahioub Hussam, uno de los manifestantes- para no ser privados de nuestros medios de supervivencia, y para impedir la captura de Hodeida” por parte de las fuerzas partidarias del gobierno. Se trata de una manifestación “humanitaria, no política” agrega Ezzedine Essoufi, del comité organizativo.

Decenas de personas se dieron cita ayer frente a la sede central de las Naciones Unidas en Saná, para presenciar la partida de los manifestantes. La marcha durará aproximadamente seis días. Los promotores piden, además de la entrega de ayudas, la reapertura del aeropuerto de la capital y una investigación internacional sobre crímenes de guerra.

Desde enero de 2015, la nación del Golfo es teatro de un sangriento conflicto interno que enfrenta a la plana de líderes sunitas del ex presidente Hadi –sostenida por Riad- con los rebeldes chiitas Houthis –cercanos a Irán- En marzo de 2015, una coalición árabe encabezada por lo sauditas organizó ataques contra los rebeldes, que terminaron en la mira de las Naciones Unidas a causa de las víctimas que provocaron, incluyendo niños.  

Al día de hoy, han muerto más de 7.700 personas, son más de 39.000 los heridos y tres millones los desplazados.

Para Arabia Saudita, los Houthis, aliados a las fuerzas fieles al ex presidente Ali Abdullah Saleh, son sostenidos en el plano militar por Irán; una acusación que Teherán rechaza. En el país también se encuentran activos grupos extremistas vinculados a al Qaeda y milicias yihadistas que mantienen lazos con el Estado islámico, lo cual ha contribuido a aumentar la espiral de violencia y terror.

En tanto, también se habló de la guerra en Yemen durante la reunión que en el día de ayer mantuvieron el ministro de Defensa de los EEUU, Jim Mattis y la más alta plana de funcionarios políticos e institucionales del reino saudita. De visita oficial en Riad con el objetivo de reforzar las relaciones entre los Estados Unidos y  Arabia Saudita, que han estado en crisis en la última etapa de la anterior administración de Obama, el jefe del Pentágono lanzó una advertencia a Irán.

Según los EEUU, Teherán estaría maniobrando para crear en Yemen una milicia, “tomando el modelo” de Hezbollah en el Líbano. El ejército americano, de hecho, estaría observando de cerca las actividades de los Houthis a lo largo del estrecho de Bab al-Mandab, un área estratégica que une el Mar Rojo con el Océano índico y que conforma una ruta de comercio internacional.