Obispo de Sagar: los radicales hindúes quieren eliminarnos. Ayúdennos

Mons. Anthony Chirayath denuncia el clima de hostilidad que rige contra los cristianos de la diócesis. Los extremistas cuentan con el apoyo del grupo nacionalista Rashtriya Swayamsevak Sangh. “Quieren unir a toda la población bajo la misma bandera hindú”. Las acusaciones de conversiones forzadas son “inventadas para generar miedo y aislar a los cristianos”. El objetivo es político, en vista de las elecciones del 2018.


Sagar (AsiaNews) – Los radicales hindúes “están tratando de eliminar a los cristianos”. Es la denuncia de Mons. Anthony Chirayath, obispo de Sagar, en Madhya Pradesh. En diálogo con AsiaNews él afirma que los cristianos de su diócesis son acusados por los radicales hindúes de llevar adelante conversiones forzadas. “Todo eso es falso” declara, y agrega que los nacionalistas “están creando un clima de hostilidad contra nosotros, difunden noticias falsas a través de los periódicos, los canales de televisión, haciendo un lavado de cerebro. Su objetivo es generar miedo entre los cristianos y, sobre todo, entre la gente que nos rodea, que frecuenta las iglesias y tiene vínculos con los sacerdotes, de modo de impedir nuestra evangelización por todos los modos posibles”. A través de AsiaNews él hace un llamamiento: “Tenemos miedo, podemos ser atacados en cualquier momento. Nuestras escuelas, instituciones y orfanatos pueden ser dañados. Ayúdennos”.

El obispo de Sagar informa que “todo comenzó con la clausura del colegio católico de Mohanpur. Entonces, los radicales hindúes dieron vida a una protesta en Sagar. Es una táctica, quién sabe qué otra misión irán a atacar ahora”. Él cuenta que ha “pedido ayuda a las autoridades civiles. Pedimos protección y seguridad para nuestros religiosos y para las instituciones”.  

El colegio de Mohanpur, que es propiedad de la Iglesia, había sido inaugurado en 1997, y brindaba comida y alojamiento a los niños tribales. Su clausura fue dispuesta por las autoridades de Guna a fines de septiembre, y fue “fomentada por radicales del lugar, que se quejaban de que allí había  actividades de conversiones forzadas en relación a menores de edad. Los radicales llegaron al lugar en plena noche, con cuatro camionetas, y amenazaron a los niños y al sacerdote, diciendo que desmantelarían del área”. “Pero no hubo ninguna provocación de parte nuestra”, protesta. Luego agrega que en el pueblo viven en total 225 familias tribales, de las cuales sólo cinco son católicas. “Durante años, el colegio se dedicó al servicio en favor de los pobres, y aún sigue cerrado. La acusación que nos endilgan los radicales es haber convertido a 200 personas de ese pueblo, pero la policía ha hecho las averiguaciones del caso y ha confirmado que no ha habido ninguna conversión. Estamos aguardando la sentencia de la magistratura. También hemos pedido protección para las familias cristianas, que reciben amenazas y a quienes se intima a abandonar el lugar”.

 

Luego del episodio sucedido en el hostal, hubo otro evento que generó descontento en los cristianos locales: los radicales hindúes convocaron a una manifestación con antorchas encendidas, que se realizó el 10 de noviembre pasado. El desfile se llevó a cabo en la ciudad de Sagar. El obispo cuenta que “en la localidad viven menos de 1.000 católicos, sobre una población total de 300.000 habitantes. Además, en la zona donde se organizó el cortejo no vive ningún católico. La paradoja está justamente aquí. Frente a estos pequeños números, todo lo ocurrido resulta absurdo”. “Ahora estamos atemorizados –agrega-. Tenemos miedo de ser atacados durante la noche, cuando nos reunimos a rezar el Rosario en las casas de los católicos”. Y él subraya que lo hacen en “casa de católicos, y no entre los hindúes o con fieles de otras religiones. Se nos acusa falsamente, están creando un clima de hostilidad contra nosotros”.

Para Mons. Chirayath, “el motivo de todas esta manifestaciones de intolerancia ha de buscarse en el intento de identificarnos como el enemigo en común, y unificar a toda la población bajo una misma bandera hindú. El objetivo es meramente político, no religioso, en vista de las próximas elecciones, que se realizarán en 2018. Detrás de estas jugadas está el Rashtriya Swayamsevak Sangh [grupo nacionalista y paramilitar]”. Mons. Chirayath recuerda que “la comunidad cristiana local está presente en el lugar hace 150 años. Nuestra diócesis [de rito siro-malabar] fue erigida hace 49 años. En aquella época sólo había tres iglesias, mientras que hoy hay 56 misiones. En el momento de su fundación, en la diócesis vivían 600 católicos, ahora hay 4.000. No somos tantos. Tenemos cerca de 60 sacerdotes diocesanos y 260 monjas de 23 congregaciones. En ambos casos, todos ellos son indios”.

El obispo explica que los religiosos “trabajan en los pueblos, y desarrollan actividades caritativas en las escuelas, en los dispensarios, en favor del desarrollo y la promoción humana. Ayudan a mujeres y niños. Lo esencial es que “ellos están presentes allí donde la maquinaria del Estado no funciona o no existe”. Por medio de ellos, agrega, “llevamos adelante la obra de evangelización, pero no hay conversiones forzadas. Nosotros predicamos el Evangelio a través de nuestras obras de caridad”. 

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