Cárcel para tres universitarios que protagonizaron protestas contra el gobierno

Los jóvenes deberán descontar penas que van de seis a ocho años de prisión. Terminaron tras las rejas con la acusación de propaganda contra el régimen, atentado a la seguridad nacional y disturbios en perjuicio de la seguridad pública. Al menos un centenar de estudiantes fueron detenidos luego de las manifestaciones. Premios Nobel protestan por las detenciones preventivas.  


Teherán (AsiaNews/Agencias) - Un tribunal de la revolución islámica ha condenado a tres estudiantes iraníes que fueron arrestados a principios de año durante las protestas contra el gobierno que, por algunos días, afectaron las calles de la capital y de otras ciudades del país. Los universitarios terminaron tras las rejas con la acusación de propaganda contra el régimen, por haber atentado contra la seguridad nacional y por perturbar la paz y la seguridad pública, al participar en asambleas prohibidas.

Leila Hosseinzadeh, una alumna de la carrera de Antropología de la Universidad de Teherán, fue condenada a seis años de prisión y luego no podrá dejar el país por dos años. Junto a ella, también fue a la cárcel Sina Rabeiei, inscripto en Ciencias Sociales en el mismo ateneo; él deberá descontar un año en la cárcel y también en su caso, por dos años regirá la prohibición de dejar la patria. Por último, Mohsen Haghshenas, estudiante de teatro en la capital, fue condenado a dos años de prisión.

Según datos brindados por el Ministerio de Inteligencia iraní, las protestas desencadenadas el 28 de diciembre de 2017 condujeron al arresto de más de cien estudiantes de la universidad de Teherán. Dos parlamentarios cercanos al ala reformista, Farid Mousavi y Mahmoud Sadeghi, explicaron que la mayor parte de los jóvenes fueron detenidos siguiendo “medidas preventivas”.

Sin embargo, abogados prominentes entre los cuales se incluyen los premios Nobel Shirin Ebadi y Nasrin Sotoudeh han destacado que el código penal iraní no permite la detención preventiva. Los tribunales del país habrían abierto una cincuentena de procedimientos en relación a estudiantes involucrados de diverso modo en las manifestaciones; el arresto de estudiantes continuó, incluso después de haber terminado las protestas.

Jóvenes y trabajadores salieron a las calles entre los últimos días de diciembre y los primeros días de enero pata denunciar la dictadura teocrática, la pobreza, la corrupción y la desocupación. En el contexto de la revuelta, fueron muertas 22 personas, y al menos 5.000 terminaron arrestadas. Entre éstas últimas figura Parisa Rafeiei, una alumna de la escuela de arte de la capital; según refiere su padre, los Guardianes de la Revolución (Pasdaran) se llevaron a la joven el 25 de febrero pasado, y desde entonces no han tenido más noticias suyas.

Un activista y estudiante informó a Radio Farda que antes de las protestas, muchos universitarios habían recibido advertencias en las cuales se les pedía no alimentar los “reclamos radicales”. Sin embargo, los jóvenes intensificaron las críticas hacia el gobierno y las autoridades religiosas, reclamando el respeto de los derechos civiles.