El Everest y un palestino para el cual ‘nada es imposible’, ni siquiera ‘con una sola pierna’ (Video)
de Maddalena Tomassini

Jarah Alhawamdeh perdió la pierna derecha por un tumor, cuando tenía 15 años. Pero eso no lo detuvo cuando decidió dedicarse a escalar. Primero fue el Kilimanjaro y ahora, el monte Everest. Su objetivo es salvar la escuela del campo de refugiados de Amán, donde él creció. “Todos los palestinos tenemos que mostrar al mundo que somos personas instruidas, exitosas y que merecemos tener una buena vida, como cualquier otro ser humano”.   


Lukla (AsiaNews) – Ayudar al campo de refugiados donde él creció, a la escuela donde estudió durante 10 años y “demostrar que nada es imposible”. Este es el espíritu que llevó a Jarah Alhawamdeh, un refugiado palestino de 22 años de edad, a escalar el Monte Everest.

Jarah vive en el campo de refugiados Al Jofeh, situado en la ciudad de Amán, en Jordania, y ha sobrevivido a un cáncer de huesos diagnosticado a los 15 años, y a raíz del cual perdió la pierna derecha. En la página dedicada a la colecta de fondos para su campaña, en el sitio del UNRWA, Jarah escribe que esto no lo detuvo cuando decidió “convertirse en alpinista, y dos años después, en el 2015, escalar el monte Kilimanjaro, llevando un mensaje de esperanza para los enfermos de cáncer. Quería demostrarles que nada es imposible”. El objetivo de su último viaje, que comenzó el 2 de abril, es sensibilizar a las personas y recoger fondos para la UNRWA y su campo de refugiados, que corre el riesgo de ser clausurado debido a la crisis económica que afecta a la agencia. A continuación, la entrevista concedida a AsiaNews desde Lukla, desde donde partió ayer rumbo a Katmandú. “Regresaré a Jordania el domingo [22 de abril] por la noche”, dijo. Allí lo esperan su familia –y su mamá, orgullosa y al mismo tiempo, preocupada- y los chicos de la escuela donde él estudió. “Estoy contento de ir a casa y festejar con los estudiantes”.  

 

¿Cómo te fue en la escalada?

¡Muy bien!

 

¿Fue como imaginabas?

En realidad, sí. Llevaba más de tres años soñando con hacerla. ¡Ir al Everest y escalarlo por mi escuela y por todos los refugiados!

 

¿Has tenido que afrontar dificultades?

Lo peor fue el clima. Tuvimos que afrontar dos tormentas, y en los últimos tres días, era muy difícil respirar. ¡Había 30 grados bajo cero! Ya no podía sentir mi nariz. Cuando comenzamos la escalada éramos 11, pero sólo 2 lo logramos, ¡y yo soy uno de ellos!  

 

¿Nunca te sentiste desanimado?

No, jamás. Pensaba todo el tiempo en mi escuela y en el campo de refugiados, y sentía la gran responsabilidad de tener que lograrlo.  

 

¿Quieres hablarme más sobre ellos?

Crecí con mi familia en el campo de Al Jofih en Amán, Jordania. Es un campo de refugiados palestinos. En el centro de nuestra pequeña casa teníamos una foto de nuestra casa original, en el lugar de donde veníamos (en Palestina), con la esperanza de poder regresar allí algún día. Luego empecé mi educación, y estuve yendo a mi escuela durante 10 años.  

 

¿Te gustaba estudiar?

Sí, claro. Aprender y estudiar es la única manera de tener éxito y salir del campo. Creo que todos los palestinos tenemos que mostrar al mundo que somos [personas] instruidas, exitosas, y que merecemos tener una buena vida, como cualquier otro ser humano.

 

¿Es por esto que decidiste escalar el monte Everest?  

Por eso escalé el monte Everest. Porque creo que es un mensaje que amerita ser escuchado. ¡El mensaje de los refugiados!  

 

Si tuvieras que decir qué significado tiene para ti este desafío, ¿qué dirías exactamente?

Sólo quería demostrar que nada es imposible. ¡Y lo hice, con una sola pierna!

 

 

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