Merina, Happy y Cecilia misioneras de la Inmaculada: las nuevas ‘esposas de Cristo’

Emitieron sus votos en la parroquia de María Reina de los Apóstoles en Daca. Las religiosas provienen de las diócesis de Rajshahi y Dinajpur y han “reforzado el celo misionero” con un año de formación en India.

 


Daca (AsiaNews)- Se llaman Merina, Happy y Cecilia, emitieron sus votos perpetuos en la congregación de las misioneras de la Inmaculada, instituto femenino asociado al PIME (Pontificio Instituto Misiones Extranjeros). Son las “nuevas esposas de Cristo” y llevarán el mensaje del Evangelio a los pueblos de Bangladés. Cada una con su propio carácter, explica sor Ana María Panza, consejera provincial en Bangladés: “Cecilia con la gentileza; Happy con su sensibilidad e inventiva; Merina con una alegría potente que involucra a cualquiera”.

La religiosas emitieron sus votos el pasado 15 de agosto en Daca, en la parroquia de María Reina de los Apóstoles en el barrio de Mirpur-2. El p. Quirico Martinelli, el párroco, narra a AsiaNews, que la ceremonia fue celebrada por Mons. Shorot Francis Gomes, obispo auxiliar de la capital y fue amenizada con cantos y danzas tradicionales. “Las jóvenes son un gran don para la Iglesia bengalí”, afirma sor Ana María y reporta que “estaban presentes cerca de 200 personas, entre los parientes de las religiosas y parroquianos. Después cada una de las jóvenes participó en una segunda ceremonia en sus pueblos de origen, según la tradición tribal de proveniencia”. Sus familias, explica, son cristianas: “La de Happy, bengalí, es cristiana desde hace mucho tiempo, evangelizada por los portugueses; las de Merina y Cecilia, de la etnia de los santal, son cristianas de nueva generación que han recibido el mensaje de Cristo a través de la evangelización de los misioneros del siglo pasado, entre los cuales también los padres del PIME”.

Cecilia Hembrom (Foto 1 a la derecha) pertenece a la parroquia de Sursuniara, en la diócesis de Rajshahi; es la menor de 3 hermanos. “Desde pequeña- cuenta sos Ana María- amaba rezar, ir a la iglesia y estar con las hermanas. Hasta cuando manifestó su deseo de estar con Jesús. Después del examen del 10° año, estudió en los de las religiosas por 11 años, consiguió la licenciatura (bachillerato) en materias literarias y frecuentó cursos de teología. Le gusta mucho leer, sobre todo la vida de los santos. Es una persona atenta a los otros, en particular hacia los enfermos, los pobres y los que sufren. Trata a todos con gentileza y se siente siempre más disponible”.
 

Happy Rozario (v Foto 1, en el centro) es de Bonpara, diócesis de Rajshahi; proviene de una familia numerosa, con 5 hermanos y 5 hermanas. Creció en la misión de las hermanas del PIME, luego estudió economía. “Es una muchacha extrovertida y sensible, ama estar en medio de la gente, ayudarse a involucrarse en las situaciones. En muy emprendedora y también cuando algo no lo sabe hacer se mete dentro de la cuestión y trata de resolverla”.
 

Merina Hasdak (v. Foto 1, a la izquierda) proviene del pueblo de Hasarpara, parroquia de Dhanjuri, diócesis de Dinajpur. “Quería ser religiosa desde que era niña- dice sor Ana María- y las religiosas le tomaban el pelo y la involucraban en las iniciativas. Siempre fue muy vivaz y desde muy pequeña era muy traviesa. Le gusta bailar, suena bien los instrumentos y canta. Tiene una personalidad artística y creativa”. “Merina-continúa- es aquella que lleva alegría: donde está ella reina siempre la sonrisa. Va a visitar a los ancianos y a las personas solas y es capaz de llevar la alegría a cualquier lugar”.
 

Sus vocaciones, continúa la co-hermana, “son vocaciones simples, muy prácticas y basadas en la  experiencia. Viven con las hermanas, aman rezar y deciden iniciar la misma vida. Luego, durante el tiempo de formación enfrentan el período de discernimiento verdadero y justo. En lo específico, las jóvenes transcurrieron un período de formación apostólica en India, donde fue reforzado su espíritu misionero”.

En lo que respecta a la ceremonia en sus pueblos de origen, concluye sor Ana María, “fueron como una fiesta de matrimonio a todo efecto. Ya sea por el rito, como el ‘Gaye Holud’, cuando el cuerpo de las esposas son esparcidas con una crema de azafrán, y también son adornadas. Pero, sabemos que en el lugar del esposo está Cristo. Y ellas se convirtieron en esposas de Cristo”.

 

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