En Banglad├ęs es posible enamorarse de Cristo: la historia de Anjoli

La muchacha de 22 años, proviene de la diócesis de Dinajpur y profesaba el hinduismo. Sor Ana María Panza, de las Misioneras de la Inmaculada, narra que la joven quedó “fascinada por Jesús: por el modo con el cual Él está con la gente, como ama, como sirve”.


Dinajpur (AsiaNews) – En Bangladés es posible enamorarse de Cristo: es la historia de Anjoli, una muchacha de 22 años de la diócesis de Dinajpur, que se convirtió del hinduismo. Lo narra a AsiaNews sor Ana María Panza, consejera provincial de las Misioneras de la Inmaculada (congregación femenina del PIME), que reporta que lo de Anjoli no fue “un camino fácil. Se hizo cristiana después de muchos años de espera. Pero no podía ser de otro modo, porque se había enamorada de Jesús. Haciendo una comparación con su religión hindú, entendió que no había nada que la atrajera tanto como Jesús: por el modo con el cual Él está con la gente, como ama, como sirve”.

Sor Ana María narra que la joven frecuentó la escuela de su pueblo de origen hasta el tercer año de la media. Luego para el liceo se transfirió al hostal de las Misioneras en Dinajpur. “Viviendo en el hostal-continúa- expresó el deseo de ser cristiana”. Pero no fue tanto el ejemplo de las religiosas a llevar a la joven a abrazar el cristianismo, subraya, “sino la vida de Cristo”.

Todos lo jóvenes que estudian en los hostales dirigidos por la congregación “aprenden a rezar, van a misa. Los padres lo saben y están de acuerdo. Aprendiendo a rezar, Anjoli manifestó inmediatamente la voluntad de convertirse, pero nosotras le dijimos que esperara para madurar con conciencia su elección. Luego a los 17 años se transfirió a lo de las hermanas que están en Daca y aquí de nuevo pidió ser bautizada, pero le volvimos a decir que aún esperara”.

No obstante la cautela de las hermanas, Anjoli continúa frecuentando la iglesia y mientras tanto, se traslada a un departamento con su hermana hindú. Ahora trabaja y se mantiene sola. Pero, junto a todos los compromisos cotidianos, no olvida su amor por Cristo. “Todos los viernes y los domingos va a misa a una parroquia vecina a su casa, y es allí que al final recibió el bautismo”.

Según sor Ana María, la elección de Anjoli fue muy valiente, “porque no se dejó condicionar por la tradición de su comunidad y de su grupo tribal”. La religiosa se refiere ante todo a la costumbre de casarse: “En Bangladés uno se casa dentro de la misma comunidad y etnia. Sólo raramente suceden matrimonios entre fieles de otras religiones, porque esto crea problemas en la familia y también para el matrimonio de los hijos. Un similar discurso vale también “para las fiestas religiosas. Para Navidad Anjoli no volverá a casa, porque su familia de origen no festeja el nacimiento de Jesús”.

Los elementos evidenciados por la religiosa podrían parecer de banal importancia, pero asumen un significado mucho mayor si se considera el contexto de Bangladés: no obstante el influjo de los modelos occidentales de independencia y autonomía individual, permanece muy fuerte el sentido de pertenencia- a la familia, al grupo religioso, a la comunidad tribal. “Falta todavía- afirma- un sentido de libertad verdadero y propio. Las familias se integran con dificultad, los grupos siguen divididos en base a la etnia, a los ritos, a las tradiciones, pero también por aquello que comen”. Pero, de todos modos frente a la firme convicción de la muchacha, concluye, “su familia no pudo hacer otra cosa que aceptar. No pusieron objeciones, es más, los padres dijeron que estaban contentos porque los cristianos son buenas personas”.

 

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