Caritas Siria: más allá de la guerra construimos puentes de solidaridad entre cristianos y musulmanes (I)
de Sandra Awad*

El conflicto ha dividido a las personas y separados enteras comunidades. De la región símbolo de las violencias en la periferia de Damasco, el punto de partida para construir redes de solidaridad. La ayuda de estudiantes que frecuentan un instituto reducido a escombros en Medaa. En la iniciativa involucrados también grupos scout de la capital.

 


Damasco (AsiaNews)- Construir puentes en una realidad lacerada por la guerra y por divisiones radicadas en los años. Con este espíritu un grupo de activistas cristianos de Caritas visitó Guta oriental, ex bastión rebelde en la periferia de Damasco. Desde el área partieron decenas de ataques, que afectaron los barrios cristianos de la ciudad vieja. Sandra Awad es responsable de Comunicación de Caritas Siria, que ilustra un particular proyecto de solidaridad. A continuación, la primera parte del testimonio. Traducción a cargo de AsiaNews:

“Hace dos meses, un conductor de taxi nos llevó a Guta (oriental), donde tendríamos que llevar un poco de ayuda a familias (musulmanas) en dificultad. No parecía feliz de nuestra visita. Nos dijo que que tendríamos que ayudar más a las familias cristianas; sin embargo, después de haber visto con sus ojos, la miseria de la gente, él mismo inició a distribuir ropa usada y bizcochos a los niños”, nos cuenta Rita.

La activista cristiana prosigue: “La guerra devastó nuestro país, pero lo peor es que ¡destruyó los puentes entre las personas! La historia del conductor de taxi nos hizo entender que debíamos realmente trabajar en una óptica de reconciliación, poniendo en contacto a las personas entre ellas”. En este contexto, el pedido de Caritas Internationalis para un camino de solidaridad a través de la campaña “Share the Journey”, representa una buena oportunidad para nosotros cristianos en Damasco.

Una comunidad que sufrió mucho y por años a causa del lanzamiento de morteros y cohetes desde los barrios de Guta oriental y entre las mismas personas de Guta que han vivido por mucho tiempo bajo asedio, en condiciones y de seguridad terrible. Por esto hemos decidido invitar a grupos de scout cristianos, pertenecientes a parroquias diversas de la capital, emprender una marcha de acercamiento y de reconciliación.

Recientemente Caritas pudo entrar varias veces en Guta y distribuyó paquetes de comida, verduras frescas y pañales en los pueblos y en los centros de acogida para los refugiados. Medaa es uno de los pueblos más pobres que hemos visitado. Aquí distribuimos cerca de 270 cestas de alimentos a los habitantes. Durante la visita, un hombre de unos 50 años se acercó y nos pidió que lo acompañaramos a ver la escuela de su pueblo.

“Una vez que llegamos, nos quedamos conmocionados- cuenta Hiba, una operadora del grupo de apoyo socio-psicológico- por el hecho que 377 estudiantes iban cada día a esta estructura más o menos destruida. Las aulas estaban sin ventanas, ni tenían puertas, los banco de un material pobre hechos por los habitantes del pueblo; los 8 baños del instituto todos sin puertas ni ventanas, las tapas de las cloacas en el patio inundadas, tanto que constituyen un peligro para los niños que iban a jugar durante el recreo”.

Esta escuela entre el 57% de los institutos educativos que todavía funcionan en Siria. Muchos de estos no disponen de electricidad, ni agua ni servicios higiénicos. En los días pasados, nos cuenta el director: “he recibido los resultados de los estudios de sector de la comisión enviada por el ministerio del Ambiente sobre el agua usada en la escuela. No puede ser utilizada ni siquiera para lavarse las manos, tenemos un pozo en las cercanías, que podría proveer agua potable a las escuela; sin embargo, el problema es que no tenemos los medios para sacarla, porque no tenemos ni siquiera electricidad”.

Con el inicio de la estación invernal, miles de mujeres, niños y hombres de Guta deberán luchar para conseguir un poco de calor. “Cuando llueve- cuenta Manal, un docente- pedimos simplemente a los estudiantes que vuelvan a sus casas, porque el edificio escolar no está en condiciones miserables y no los puede proteger de la lluvia. El problema es que la vasta mayoría de los estudiantes vive en casas destruidas, sin ventanas ni muebles, así como su escuela”.

La extrema pobreza y las pésimas condiciones nos han llevado a elegir como destinación final de nuestro camino de solidaridad justamente en Medaa. Queríamos que los jóvenes scout de Damasco viesen con sus propios ojos las malas condiciones en las cuales viven estos estudiantes, cómo deben luchar para recibir un mínimo grado de instrucción. Mientras tanto, hemos querido hacer entender a la gente de Medaa que los cristianos no son personas sin ningún interés o malas; al contrario, están llenas de compasión, atención y amor.

* Responsable de comunicación de Caritas SiriA

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