Papa: la coexistencia con los musulmanes es ‘una hermosa flor que promete dar frutos’

Diálogo inter-religioso, muros que convierten en prisionero a quien los construye, populismos, la acogida de los migrantes y la libertad de conciencia son algunos de los temas tocados por Francisco en su diálogo con los periodistas, durante el vuelo de regreso de Marruecos. 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – La coexistencia entre cristianos y musulmanes “es una hermosa flor que promete dar frutos. ¡No hay que darse por vencidos!”, aún sabiendo que “seguirá habiendo dificultades, muchas dificultades, ya que, lamentablemente, hay grupos intransigentes”. El Papa Francisco confirma que cree en el diálogo religioso: de regreso de Marruecos, el país donde “hay libertad de culto, hay libertad religiosa”, Francisco, hablando con los periodistas durante el vuelo de regreso a Roma, dijo que “ahora hay flores, los frutos vendrán después. Pero las flores son promisorias”.  

Y “siempre, cuando hay un diálogo fraterno, existe una relación que se da a varios niveles”. “Por ejemplo: el llamamiento en común sobre Jerusalén fue un paso adelante que fue dado, no por una autoridad de Marruecos ni por una autoridad del Vaticano, sino por hermanos creyentes que sufren al ver esta ‘Ciudad de la Esperanza’ que todavía no es tan universal como todos querríamos [que fuera]: judíos, musulmanes y cristianos. Todos queremos esto. Y por ello, hemos firmado este deseo: es un deseo, una llamada a la fraternidad religiosa simbolizada por esta Ciudad, que es totalmente nuestra. Todos somos ciudadanos de Jerusalén; todos los creyentes”.  

“Con los hermanos musulmanes y musulmanas hemos sellado esta fraternidad en el documento de Abu Dabi y aquí, en Marruecos, todo hemos presenciado una libertad, una fraternidad, una acogida de todos los hermanos, con un gran respeto”. “Hemos visto que es más bello sembrar la esperanza, ir de la mano, siempre hacia adelante”. En Marruecos, continuó diciendo, hemos visto “que en el diálogo también se precisan puentes, y nos duele ver que hay personas que prefieren construir muros. ¿Por qué sentimos dolor? Porque aquellos que construyen muros terminan siendo prisioneros de los muros que han construido”.  

“A mí me preocupa otra cosa más –dijo, más adelante- el retroceso de los cristianos cuando quitamos la libertad de conciencia; pensemos en los médicos y en las instituciones hospitalarias cristianas que no tienen el derecho de objeción de conciencia, por ejemplo, para la eutanasia. ¿Cómo puede ser? ¿La Iglesia ha avanzado y ustedes, los países cristianos, retroceden? Piensen en esto, porque es una verdad. Hoy en día, los cristianos tenemos ante nosotros el peligro de algunos gobiernos que nos quitan la libertad de conciencia, que es el primer paso para la libertad de culto.   Y la respuesta a ello no es fácil, pero no acusemos a los musulmanes, acusémonos también a nosotros mismos, en estos países donde sucede esto. Es para avergonzarse”.

El concepto de los muros que habrán de convertir en prisioneros a aquellos que los construyen  fue retomado por Francisco al referirse a los populismos y a los migrantes. Al responder a un periodista que recalcó que precisamente en Marruecos, España ha construido un muro con hojas de espada, el pontífice dijo que, “Ante todo,  es lo que dije antes: los constructores de muros, sean de hojas afiladas como cuchillos o de ladrillos, se convertirán en prisioneros de los muros que levantan”. Y cuando le mostraron las imágenes de ese muro, dijo que “lloré, porque no me entra en la cabeza ni en el corazón que pueda haber tanta crueldad. No me entra en la cabeza ni en el corazón ver que alguien se ahogue en el Mediterráneo; coloquemos puentes en los puertos. Esta no es la manera de resolver el grave problema de la inmigración. Yo entiendo: un gobierno, con este problema, tiene una patata caliente entre las manos, pero debe resolverlo de otra manera, humanamente.   Cuando vi ese filo, con los cuchillos, no podía creerlo. Una vez tuve la posibilidad de ver una película en la cárcel, [un filme] que trata de los refugiados que regresan, que son enviados de vuelta”. “¿No lo dejo entrar, o dejo que se ahogue allí, o los mando de vuelta sabiendo que muchos de ellos caerán en manos de estos traficantes que venderán a las mujeres y a los niños, que los masacrarán o los torturarán para convertir a los hombres en esclavos?”.

“Veo mucha gente de buena voluntad, no sólo católicos, sino gente buena, de buena voluntad, que está un poco presa del miedo, que es lo que predican habitualmente los populismos: el miedo. Se siembra el miedo y luego se toman decisiones. El miedo es el inicio de las dictaduras”. Así sucedió en Alemania, cuando luego llegó Hitler.

“Es cierto, para ser comprensivos, que el primer trabajo que debemos hacer es procurar que las personas que migran a causa de la guerra o por el hambre no tengan la necesidad de hacerlo. Si la Europa, tan generosa, vende armas a Yemen para masacrar niños, ¿cómo hace Europa para ser coherente? Y digo: este es un ejemplo, pero Europa vende armas. Luego está el problema del hambre, de la sed. Europa, si quiere ser la madre Europa en vez de la abuela Europa, debe invertir, debe procurar con inteligencia ayudar a elevarse con la educación, con las inversiones, y esto no es algo mío, lo ha dicho la canciller Merkel.  Es algo que ella lleva adelante en buena medida: impedir la emigración, pero no con la fuerza sino con la generosidad, las inversiones educativas, económicas, etc., y esto es muy importante. Segundo, con respecto a cómo obrar: es verdad que un país no puede recibir a todos, pero hay toda una Europa donde distribuir a los migrantes, hay una Europa entera [para ello]. Porque la acogida debe ser con el corazón abierto y luego acompañar, promover e integrar. Si un país no puede integrar, debe pensar de inmediato en hablar con los demás países: tú, ¿cuántos puedes integrar?, para dar una vida digna a la gente”. 

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