Manama, Kushner lanza el plan de paz israelí-palestino. Protesta en Cisjordania

En la apertura de los trabajos, el yerno de Trump ilustró el proyecto de 50 millardos de dólares. El objetivo es transformar la región en un “modelo para el comercio”. Pero, por el momento, no se habla de soluciones políticas. Israel a favor del proyecto. La dirigencia palestina boicotea la cita. Abbas: el dinero es importante, la política lo es más. 

 


Manama ( AsiaNews/Agencias) En el contexto de la Conferencia de Manama que inició ayer, los EEUU han lanzado el plan (por ahora sólo económico) de 50 millardos de dólares, para resolver el conflicto israelí-palestino. Se trata del tanto aclamado “plan de paz” de Donald Trump, desde hace 2 años en gestación, que según los analistas y expertos “no resolverá el problema”. De hecho, los palestinos de los Territorios recibieron la iniciativa con manifestaciones de protesta y quemando banderas de EEUU, mientras que sus líderes han boicoteado el encuentro en Bahrein.

Quien ilustró las líneas guías fue el yerno del presidente de los EEUU, Jared Kuskner, que tuvo un discurso inaugural del encuentro de 2 días. “POdemos transformar esta región- dijo- de una víctima de los pasados conflictos a un modelo para el comercio y el avance en el mundo.”. Entre los participantes hay exponentes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco mundial.

“Para ser claros- agregó el representante de EEUU- el crecimiento económico y la prosperidad para el pueblo palestino no son posibles sin una solución política justa y duradera del conflicto (...) que garantice la seguridad de Israel y respete la dignidad del pueblo palestino”. “Sin embargo- concluyó Kushner- hoy no es tiempo de cuestiones políticas. Las afrontaremos al tiempo debido”. 

Hasta hoy poco se sabe de los varios aspectos del “plan de paz” no es claro si Trump entiende abandonar o perseguir en el proyecto de la “solución de dos Estados”, que implica el nacimiento de una nación ´palestina independiente junto a Israel. Los elementos políticos siguen siendo secretos y deberán ser ilustrados en noviembre, después de las elecciones anticipadas en Israel. 

A la cita de Bahrein no están presentes emisarios de los gobiernos israelíes ni palestinos. Sin embargo, si bien el Premier Benjamín Netanhayu, estrecho aliado de Trump, confirma la apertura al plan estadounidense, los palestinos han bloqueado el encuentro. Al respecto, el presidente de la Autoridad palestina Mahmoud Abbas afirmó que “el dinero es importante, la economía es importante… pero la solución política es aún más importante”.

El proyecto tiende a desarrollar, al menos según las intenciones, el “potencial” económico no expresado de los palestinos abriendo Gaza y Cisjordania a los mercados globales y regionales, potenciando las estructuras entre las cuales electricidad, agua y telecomunicaciones y pasando del gasóleo al gas natural; promoviendo el sector privado, a los pequeños empresarios, el turismo y la agricultura; integrando la economía palestina con Egipto, Israel, Jordania y Líbano, abatiendo barreras. 

El objetivo es, en 10 años, crear 1 millón de puestos de trabajo y reducir la tasa de pobreza del 50%.

Contra la conferencia de Manama, que llega en un momento de fuerte tensión en Oriente Medio por los vientos de guerra entre los EEUU e Irán, se realizaron ya diversas manifestaciones en Cisjordania y Gaza: los manifestantes han quemado banderas y retratos del presidente de los EEUU, Trump y del rey de Bahrein. Para el jefe de las negociaciones palestino Saeb Erekat, el proyecto de de Kushner es fruto sólo de las iniciativas y de la perspectiva israelí. Le hace eco el parlamentario palestino Mustafa Barghouti según el cual ninguna solución económica podrá ser cambiada “con nuestra libertad”.  

 

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