Silencios y control en el Pleno del Comité Central del Partido Comunista chino
de Wang Zhicheng

La agencia Xinhua no informa ni una sola línea sobre el desarrollo del Pleno. El barrio donde se lleva a cabo la reunión se encuentra aislado y cerrado al tráfico. Los disidentes y activistas cumplen arrestos domiciliarios o están bajo estricta vigilancia.


Beijing (AsiaNews) – Impera el más absoluto silencio en torno al Pleno del Comité Central del Partido Comunista chino, que se desarrolla desde el día de ayer en el Hotel Jingxi. En cambio, en toda la ciudad se despliega un importante control policial, tanto en los alrededores del área como sobre los disidentes.  

Del Pleno, que dura cuatro días  – y que llevaba 20 meses sin reunirse – se sabe muy poco: que está estudiando las vías para modernizar “el sistema socialista con características chinas y el progreso del sistema nacional de gobernanza y su capacidad”. 

Hoy, habiendo pasado un día entero, la agencia estatal Xinhua no ha publicado ni una sola línea sobre los contenidos y debates del encuentro.

En tanto, para evitar cualquier incidente, el barrio donde se encuentra ubicado el Jingxi Hotel ha quedado aislado y cerrado al tráfico (foto 2); las estaciones del subterráneo metropolitano cercanas permanecen cerradas, y quien se aventura en la zona es registrado por personal de las fuerzas del orden (foto 3). 

Muchos disidentes presentes en la capital están bajo estricto control policial y a algunos de ellos incluso se les ha prohibido salir de casa. Radio Free Asia confirma: la periodista Gao Yu, la activista Li Wei, el disidente Hu Jia, el abogado por los derechos humanos Bao Longjun, el sobreviviente a la masacre de Tiananmen, Qi Zhiyong, todos se encuentran bajo arresto domiciliario o bajo estricta vigilancia.  

El evento del Comité Central coincide con un momento sumamente delicado para China, marcada por la guerra de aranceles con los EEUU, las manifestaciones en Hong Kong y los magros resultados de la economía. Varios comentaristas y economistas chinos piden hace tiempo una reforma del sistema económico chino, con miras a una mayor liberalización. Sin embargo, Xi Jinping, presidente y secretario general del Partido, parece estar solo preocupado por preservar su poder personal y el del Partido. En febrero de 2018, logró que se lo reconozca como presidente vitalicio y reafirmó que el Partido debe regir y controlar todos los aspectos de la sociedad .

Un observador de la capital, que ha pedido permanecer tras el anonimato, declaró a AsiaNews: “Temo que el Partido Comunista se limite a modernizar solamente el uso de  tecnologías orientadas a dominar y controlar todavía más a la población, pero que no dará ningún paso rumbo a un sistema de sociedad moderno, como ocurre en el resto del mundo”.

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