Beijing amordaza las críticas dentro y fuera del país

Cierran las cuentas de WeChat de algunos intelectuales notorios. En China, “los ciudadanos tienen mucho para decir, pero no se les permite hacerlo”. Los blogs y redes sociales más populares sufren aprietes. Eliminan los posts que ensalzan a Li Wenliang. Académico de Singapur: el problema es el “partido de vanguardia leninista”. 

 


Beijing (AsiaNews/Agencias) – Las autoridades han cerrado las cuentas de WeChat de algunos académicos chinos que critican al gobierno por su gestión de la crisis epidémica en el país. La principal acusación es que la censura ha favorecido la difusión del coronavirus, y que la epidemia podría haber sido contenida de un modo más eficaz, con una mayor circulación de la información. 

Uno de los intelectuales azotados por la medida es Qin Qianhong, profesor de Derecho en la Universidad de Wuhan. En uno de sus posts en WeChat, él critica a las autoridades por las excesivas restricciones sobre la población de su ciudad (epicentro de la infección). Qin sostiene que “los ciudadanos tienen mucho para decir, pero no se les permite hacerlo”.

El apriete también recayó sobre un jurista de la Universidad de Beijing, He Weifang, cuya cuenta fue suspendida. En un post del 17 de febrero, que luego fue eliminado por la censura, He subraya los errores del gobierno, y sostiene que China necesita la libertad de prensa para poder afrontar emergencias como la del Covid-19. Según él, sin una prensa libre, “el pueblo vivirá inmerso en el sufrimiento, y el gobierno, en la mentira”. La cuenta de Zhang Qianfan, otro docente de Derecho de la Universidad de Beijing, también fue bloqueada; en este caso, por haber respondido al mensaje de He. 

El apriete del gobierno contra la libertad de expresión se recrudece en este momento de crisis. El 15 de febrero, arrestaron al abogado por los derechos humanos Xu Zhiyong, quien también solía desempeñarse como docente en la Universidad de Beijing. Fue detenido en Guangzhou (Guandong), durante un “control sanitario” para prevenir la difusión del coronavirus. En un mensaje en las redes sociales, Xu denunció la “incapacidad” demostrada por Xi Jinping para manejar la crisis epidémica, la guerra comercial con los EEUU y las protestas en defensa de la democracia en Hong Kong. 

Otro profesor de Derecho, Xu Zhangrun, de la Universidad de Qinghua, recientemente criticó a las autoridades por las fallas en la lucha contra el Covid-19. Según manifestó, el accionar represivo y tiránico del gobierno ha provocado demoras en la respuesta, que han favorecido la propagación de la epidemia. 

La Agencia nacional responsable del control del cíberespacio también ha clausurado una serie de blogs que desde el 2012 publican opiniones de algunos de los intelectuales chinos más notorios. Entre los administradores perjudicados cabe señalar a Sina, Tencent y ByteDance, los respectivos propietarios de Weibo, WeChat y Douyin (TikTok) las redes sociales más populares en el país. 

También fueron eliminadas las publicaciones que invocan la libertad de palabra y de expresión luego de la desaparición de Li Wenliang, el médico de Wuhan que falleció por atender a pacientes enfermos del virus. Li fue el primero en dar el alerta, un hecho por el cual fue arrestado por la policía. 

Los intentos de amordazar la crítica se extienden más allá de las fronteras de China. La embajada china en Singapur atacó duramente a Bilahari Kausikan, responsable del Instituto para el Oriente Medio de la Universidad Nacional de Singapur, por un artículo publicado en Straits Times.

Kausikan recalca cómo el Covid-19 ha dejado al descubierto las virtudes y defectos del sistema de gobierno chino. Para él, es evidente que el déficit de información ha acelerado la propagación de la epidemia. Al mismo tiempo, él recuerda que China es un estado “leninista”, guiado por un “partido de vanguardia”, el cual, para sobrevivir, debe ejercer el control sobre todos los aspectos de la sociedad y de la vida política. 

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