Crece el número de países que critican a China por su gestión de la pandemia

Los europeos exigen más transparencia de parte de Beijing, pero sigue habiendo cautela respecto a la hipótesis de que el virus se haya propagado desde un laboratorio chino. Bild: los chinos tratan de salvar las apariencias. Missouri presenta una demanda judicial contra China; un empresario hotelero italiano hace lo mismo. 

 


Hong Kong (AsiaNews) –  Crece el número de países que critican a China por su gestión de la crisis pandémica. Alemania, Francia y Gran Bretaña han comenzado a presionar al régimen chino, exigiendo una mayor transparencia respecto a lo sucedido en Wuhan, epicentro de la pandemia. Hasta ahora, los ataques más duros contra Beijing, acusada de haber faltado a la verdad sobre el origen y la difusión del morbo, provenían de los Estados Unidos.

Respaldados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los chinos continúan repitiendo que la pandemia es un problema científico, y que éste no debe ser “politizado”. Los europeos exigen de China una mayor cooperación, pero siguen con cautela la hipótesis de que el virus haya sido propagado desde un laboratorio especializado en virología sito en Wuhan, una tesis que el gobierno americano no descarta. 

El 20 de abril, la canciller alemana Angela Merkel solicitó a los chinos compartir información más detallada respecto al Covid-19. Pocos días antes, su ministro de Desarrollo, Gerd Muller, había cuestionado la sinceridad de Beijing respecto al origen de la pandemia. 

En Alemania, el ataque más duro provino de Build. El 15 de abril, el periódico más vendido en el país había escrito que China debería pagar 150 millardos de euros por los daños provocados por la lentitud de su respuesta a la pandemia. Ante las críticas de la embajada china por este artículo, el director, Julian Reichelt respondió atacando a las autoridades y a los científicos de Beijing, culpabilizándolos por haber ocultado la situación para salvar las apariencias delante de la opinión pública interna e internacional. 

Reichelt ataca al régimen chino, y afirma que éste vigila a la población de manera sistemática y clausura los periódicos que critican a sus dirigentes, pero luego se niega a controlar y clausurar los mercados de animales desde donde pueden propagarse virus como el Covid-19 y el SARS. En efecto, se piensa que el contagio pudo haberse iniciado en un mercado al aire libre, en Wuhan. 

Para el presidente francés Emmanuel Macron, hay “zonas grises” en la gestión de la crisis por parte de los chinos. “Hay cosas que sucedieron [en Wuhan] y que no sabemos”.  

El ministro británico de Relaciones Exteriores Dominic Raab incluso llegó a decir que las relaciones con Beijing no serán las mismas cuando termine la emergencia: “Los chinos deben dar respuestas sobre cómo surgió la epidemia y cómo podía ser contenida en sus primeras fases”. 

William Hague, un líder de la mayoría conservadora en Londres, dijo que China no juega “respetando las reglas”, y que por tanto, no puede ser un socio confiable. El Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento británico advirtió que la “campaña de desinformación” orquestada por los chinos está causando un enorme número de víctimas entre los ciudadanos del Reino Unido. 

Según los datos oficiales, Europa y los Estados Unidos son las áreas más azotadas por la infección pulmonar. Además del shock por la pérdida de miles de vidas humanas, los países europeos y Washington ahora deben hacer frente al impacto económico de la crisis.

El procurador general del Estado de Missouri, en EEUU, ha cuestionado a China por las pérdidas humanas y materiales provocadas por el Covid-19. El Congreso estadounidense está debatiendo una ley que permitiría iniciar acciones judiciales masivas contra Beijing en todos los Estados del país. En Italia, donde una parte mayoritaria del gobierno ha preferido exaltar más que criticar el accionar del gobierno chino en la lucha contra el coronavirus, también se está moviendo el frente judicial. Un empresario hotelero de Cortina d’Ampezzo presentó una demanda judicial contra el Ministerio de Salud chino ante el Tribunal de Belluno. Acusa al organismo de haber comunicado tardíamente la información sobre la infección, provocando graves daños a su actividad económica.