Un corazón late bajo los escombros de Beirut
de Pierre Balanian

A un mes de las explosiones en el puerto de Beirut, se vuelve a buscar bajo los escombros con la esperanza de rescatar más vidas que hayan quedado sepultadas. Todo empezó ayer en las primera horas de la tarde, cuando un grupo de protección civil chileno pasaba registrando el destruido barrio cristiano de Mar Mikhayel (San Miguel). De pronto algo llamó la atención del perro policía: quizás había señales de vida bajo los escombros de un edificio color rosa que se derrumbó como un castillo de naipes el 4 de agosto pasado y todavía no habían removido.

 


Beirut (AsiaNews) – A un mes de las explosiones en el puerto de Beirut, se vuelve a buscar bajo los escombros con la esperanza de rescatar más vidas que hayan quedado sepultadas. Todo empezó ayer en las primera horas de la tarde, cuando un grupo de protección civil chileno pasaba registrando el destruido barrio cristiano de Mar Mikhayel (San Miguel). De pronto algo llamó la atención del perro policía: quizás había señales de vida bajo los escombros de un edificio color rosa que se derrumbó como un castillo de naipes el 4 de agosto pasado y todavía no habían removido.

El grupo de técnicos chilenos, confiando en el olfato del perro, encendió inmediatamente un escáner térmico que releva vibraciones calóricas. Con equipos de ultrasonido relevaron también pulsaciones débiles y lentas. Las ondas calóricas mostraban la silueta de dos personas: un adulto sin vida que se encontraba sobre otra persona que todavía estaba viva, tal vez un niño, tal vez en una silla de ruedas. Dos personas que quedaron debajo de dos pisos pero que, según un agente de la protección civil libanesa interrogado por AsiaNews, se encontrarían a poca profundidad respecto del equipo de socorro, probablemente menos de un metro de escombros y cenizas. Según otras fuentes, esta mañana se utilizó un equipo telescópico que no detectó la presencia de ningún cuerpo. Se supone que las pulsaciones pueden haber sido de un animal o incluso la vibración de algún reloj que sigue funcionando.

Otros en cambio piensan que en la Jornada mundial de oración y ayuno por el Líbano que el Papa pidió para hoy y que ha sido confirmada con la presencia del cardenal Pietro Parolin en Beirut, tal vez haya espacio para un milagro. ¿Cómo puede sobrevivir un ser humano bajo una montaña de escombros durante más de 29 días, sin agua ni alimentos, con las elevadas temperaturas del verano y oxígeno escaso?, se preguntan incrédulos los libaneses e incluso los médicos.

El equipo chileno informó inmediatamente al gobernador de Beirut,  Marwan Aboud, quien difundió la noticia de que se habían descubierto “dos cuerpos”, quizá “todavía con vida” bajo los escombros. En pocos segundos la sensacional noticia recorrió el país, sobre todo en las redes sociales.

Las emisoras de radio y televisión no prestaron atención a la noticia y siguieron transmitiendo películas y programas de entrevistas. Pero en pocas horas una gran cantidad de personas se concentró en el lugar del “descubrimiento” para apoyar moralmente al grupo de socorristas y buscadores de la Protección civil chilena y libanesa.

El ejército libanés aisló inmediatamente la zona con un cordón de seguridad intentando calmar la ira de la gente que protestaba porque con el paso de las horas no se había iniciado ninguna acción concreta. Un teniente del ejército se lamentó: “Hemos pedido una grúa, pero no nos mandan nada. Dicen que no hay ninguna disponible”. Las protestas de la gente aumentaron. Ningún político o personalidad religiosa acudió al lugar.

Entre tanto, los equipos señalaban que los latidos del “probable niño” habían pasado en pocas horas de 18 por minuto a dos por minuto. Una señora (foto 3) que también sobrevivió a las explosiones, consiguió por sus propios medios encontrar una grúa. Alrededor de las 2 de la mañana se decidió interrumpir la búsqueda. Estalló una catarata de críticas en las redes sociales, a tal punto que el nuevo Primer Ministro Mustafá Diab se sintió en la obligación de responder con un tweet: “Rechazo categóricamente cualquier interrupción de la búsqueda de las víctimas bajo los escombros, sobre todo si hay esperanzas de que se puedan salvar vidas”.

Tras perder valiosos instantes, hoy se reanudó la búsqueda en una carrera contra el tiempo. Muchos libaneses, cristianos y musulmanes, consideran que esta noticia y este esfuerzo es una señal divina, un mensaje de esperanza para todos.

 

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