Párroco de Alepo: La luz del Niño Jesús, en la oscuridad del Covid y las sanciones

En la antigua metrópoli económica y comercial de Siria las condiciones siguen siendo "muy difíciles". La vida, suspendida entre el cielo y la tierra. Incluso en los días festivos escasean la luz, el gas y el combustible. La Navidad es fuente de esperanza e inspira la reconstrucción y el relanzamiento de proyectos económicos y de emergencia.


Alepo (AsiaNews) - En un "período muy difícil" como el que estamos viviendo y que "se prolonga desde hace más de una década", la expresión "un niño nace para nosotros" adquiere mayor significado. Tocamos su presencia con nuestras manos y con nuestros corazones hemos visto la luz que trae para todos nosotros". Son las palabras del padre Ibrahim Alsabagh, un sacerdote franciscano de 47 años, guardián y pastor de la parroquia latina de Alepo, en su carta de Navidad dirigida a la comunidad cristiana. En la misiva, el sacerdote quiere "compartir con todos ustedes lo que es, en realidad, nuestra vida hoy en Alepo". 

"Estamos en una situación muy difícil - subraya el padre Ibrahim - es como si estuviéramos  suspendidos en el aire, crucificados entre el cielo y la tierra." Desde el exterior, las “sanciones y en coronavirus” condicionan la vida, y en el interior del país surgen “el fundamentalismo y la corrupción”, y “se incrementa la represión a medida que aumentan las enfermedades, el hambre y el frío”. 

Incluso en estos días festivos, "la electricidad llega una hora de cada 10, hay una grave escasez de gas y combustible" y la moneda siria "sigue cayendo, causando hambre y dolor en muchas familias". La oscuridad y la sombra de la muerte parecen cubrir el país, una oscuridad hecha de "guerras, corrupción, indiferencia y pecado como jamás se había visto antes". 

En la que supo ser la metrópoli económica y comercial de Siria, las Fiestas de este año adquieren un dejo de tristeza, no tanto por el temor a contraer el nuevo coronavirus como por las sanciones y el embargo impuestos por los Estados Unidos y Europa. Como han denunciado en los últimos días algunas personalidades de la Iglesia Siria, entre ellas el Vicario Apostólico de Alepo y el Arzobispo Maronita de Damasco, la Ley César (Caesar Act) impuesta por los Estados Unidos, que afecta a la población en la vida cotidiana, junto con la inflación, se suma a las medidas punitivas ordinarias. En este contexto, la solidaridad del Papa Francisco, con sus reiterados llamamientos por la paz, es aún más valiosa.

Para el párroco de Alepo, el nacimiento de Cristo en Navidad trae una luz de esperanza que ilumina la vida cotidiana, desde la "reconstrucción de las casas dañadas" hasta el relanzamiento de "proyectos de emergencia y económicos" cada vez más "necesarios". La recuperación de verdad requiere "ayuda alimentaria, servicios de salud, escuelas y clases de recuperación por la tarde, ropa". "El descenso del Salvador a la tierra", dice, "abre las puertas del cielo". 

"Pido al recién nacido", concluye el sacerdote, "que su presencia llene sus corazones, sus familias y su realidad, concediéndoles las bendiciones necesarias para que sus sonrisas se vuelvan más luminosas y sus corazones se colmen de alegría y paz. Para que esta presencia secreta pueda infundir consuelo y tranquilidad a los que están a su alrededor".

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