Es una responsabilidad moral aceptar la vacuna

Una nota de la Comisión Vaticana para el Covid-19 y la Academia Pontificia para la Vida. "El rechazo de la vacuna también puede suponer un riesgo para otros”. El documento recuerda a los líderes mundiales que las vacunas deben proporcionarse a todos de manera justa y equitativa, dando prioridad a quienes más las necesitan.

 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Existe una "responsabilidad moral" con respecto a la vacunación contra el Covid-19, que deriva de la "estrecha interdependencia entre la salud personal y la salud pública". Así lo afirma una nota de la Comisión Vaticana para el Covid-19 y la Academia Pontificia para la Vida, publicada hoy.

El documento recuerda a los líderes mundiales que las vacunas deben proporcionarse a todos de manera justa y equitativa, dando prioridad a quienes más las necesitan. Haciéndose eco del reciente mensaje de Navidad Urbi et Orbi del Papa Francisco, el documento invita a los líderes mundiales a resistir la tentación de adherirse a un "nacionalismo de vacunas", exhortando a los estados nacionales y las empresas a cooperar - y no a competir - entre ellos.

“El Covid-19 - dice la Nota - está intensificando una triple amenaza de crisis simultáneas e interconectadas a nivel sanitario, económico y ecológico-social, con graves repercusiones en los más pobres y vulnerables. A medida que avanzamos hacia una recuperación justa, debemos asegurarnos de que las soluciones inmediatas para la crisis se conviertan en  pasos fundamentales para una sociedad más justa, con sistemas inclusivos e integrados. Es importante tomar las medidas inmediatamente necesarias para responder a la pandemia sin perder de vista también sus efectos a largo plazo, para lograr una "curación" global y regenerativa. En efecto, si las respuestas se limitan únicamente al plano organizativo y operativo, sin examinar las causas que nos llevaron a las dificultades actuales ni estar dispuestos a una conversión real, no lograremos esas transformaciones de la sociedad y del mundo de las que tenemos absoluta necesidad ( cf Hermanos Todos, 7) ".

El acceso “equitativo y universal a las vacunas" se desarrolla en los 20 puntos del documento, abordando los problemas y prioridades que se plantean en las distintas etapas del proceso de la vacuna, desde la investigación y desarrollo hasta las patentes y la explotación comercial, pasando por la aprobación, distribución y administración.

Después de confirmar el papel esencial de las vacunas para derrotar la pandemia, no solo para la salud personal individual, sino para proteger la salud de todos, la Comisión Vaticana Covid-19 y la Academia Pontificia para la Vida recuerdan a los líderes mundiales que las vacunas deben ser proporcionadas a todos de manera justa y equitativa, dando prioridad a quienes más la necesitan.

Con respecto a la responsabilidad moral de vacunarse, “es necesario reiterar que este tema implica también una relación entre la salud personal y la salud pública, poniendo así de manifiesto su estrecha interdependencia. A la luz de esta conexión, creemos que es importante tomar una decisión responsable, puesto que rechazar la vacuna también puede constituir un riesgo para otros. Eso también es válido cuando, a falta de una alternativa, la motivación para el rechazo fuera evitar beneficiarse del resultado de un aborto voluntario". Tema que aborda la Congregación para la Doctrina de la Fe, para la cual el uso de estas vacunas "se puede considerar, en determinadas condiciones, 'moralmente aceptable'".

La negativa “podría incrementar seriamente los riesgos para la salud pública. De hecho, por un lado, estarían más expuestas al contagio aquellas categorías de sujetos que no pueden ser vacunados (por ejemplo, inmunodeprimidos) y que por tanto, para evitar el riesgo de contagio, dependen de la vacunación de otros (y de la inmunidad de rebaño). Por otro lado, enfermarse conduce a un aumento de las hospitalizaciones con la consiguiente sobrecarga de los sistemas de salud y hasta un posible colapso, como está ocurriendo en varios países durante esta pandemia, lo que dificulta el acceso a la atención sanitaria, una vez más, a costa de los que tienen menos recursos. Los obispos de Inglaterra y Gales también han reiterado recientemente que es necesario aceptar la vacuna no solo por la salud propia, sino también en nombre de la solidaridad con los demás, especialmente los más vulnerables”.

 

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