Londres: Embargo a los productos de trabajo forzado de Xinjiang

También se introducirán limitaciones a la exportación de tecnología utilizada para reprimir a los musulmanes uigures y kazajos. Beijing en la mira por el sistema de campos de internamiento y de trabajo. Las tensas relaciones entre los dos países también se deben a lo que está ocurriendo en Hong Kong. El Reino Unido no es el primer estado en imponer restricciones por las violaciones de derechos humanos en China.

 


Londres (AsiaNews / Agencias) - El gobierno británico anunciará esta semana la prohibición de las importaciones de bienes procedentes de Xinjiang que se sospecha que son producidos mediante trabajo forzado. Lo revelaron hoy los medios locales de comunicación y agregaron que el ejecutivo de Boris Johnson también introducirá límites a la exportación de tecnología que podría ser utilizada por el régimen chino para reprimir a la minoría musulmana.

Recientes revelaciones de prensa mostraron la existencia de campos de trabajo en Xinjiang, donde, según informes, cientos de miles de musulmanes trabajan a la fuerza, principalmente en la cosecha de algodón. China produce el 20% del algodón de todo el mundo, la mayor parte precisamente en Xinjiang.

También se acusa a Beijing de haber organizado un sistema de campos de internamiento para mantener bajo control a las poblaciones uigur y kazaja. Según datos de expertos, confirmados por las Naciones Unidas, más de un millón de uigures y otras minorías de habla turca y religión islámica están detenidos arbitrariamente en Xinjiang, que la población local llama "Turquestán Oriental". Los chinos niegan todas las acusaciones afirmando que son centros de formación profesional y proyectos de reducción de la pobreza.

La medida, elaborada por el canciller británico Dominic Raab, establece multas para las empresas que no verifiquen adecuadamente el origen de sus importaciones de Xinjiang. Sin embargo, la ley no incluye sanciones para los líderes chinos vinculados a los sistemas penitenciarios, campos de trabajo y esterilizaciones forzadas.

La decisión de Londres tendrá sin duda el efecto de tensar aún más las relaciones con el gigante asiático. En los dos últimos años el gobierno británico ha tenido choques con el gobierno chino por la represión del movimiento a favor de la democracia en Hong Kong. La irritación de Beijing aumentó considerablemente cuando los británicos ofrecieron la ciudadanía a los residentes de la antigua colonia que tienen la intención de huir al exterior.

Pero el Reino Unido no es el primer estado que impone restricciones al comercio con Xinjiang. En diciembre, la administración Trump prohibió las importaciones de algodón producido por Xinjiang Production and Construction Corps, una organización semi militar que concentra el 30% del mercado chino del sector.

En septiembre pasado, el gigante sueco de ropa H&M rompió relaciones con un productor de algodón sospechoso de explotar a prisioneros uigures. La empresa de moda especificó que no aceptará más hilados ni materias primas de Xinjiang.

 

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