Papa: Un día mundial para los abuelos y los ancianos

Se celebrará el cuarto domingo de julio, en correspondencia con la memoria de los santos Joaquín y Ana (los "abuelos de Jesús", que se festeja  el 26 de julio). "La vejez es un don y los abuelos son el eslabón que une las distintas generaciones, para transmitir a los jóvenes una experiencia de vida y de fe". “Escuchar a Jesús, el profeta definitivo”, leyendo el Evangelio y llevándolo consigo, en el bolsillo o en el bolso. El compromiso por la paz de los niños de Acción Católica.

 


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - El Papa Francisco ha decidido instituir el Día Mundial de los abuelos y los ancianos. Al terminar hoy la oración del Ángelus en la biblioteca del palacio apostólico, se refirió a que el 2 de febrero es la fiesta de la Presentación del Señor, y el Evangelio de Lucas (2, 25-38) dice que “Simeón y Ana, ambos ancianos, iluminados por el Espíritu Santo reconocieron a Jesús como el Mesías. El Espíritu Santo sigue inspirando pensamientos y palabras de sabiduría en los ancianos de hoy. Su voz es preciosa porque canta las alabanzas de Dios y custodia las raíces de los pueblos. Ellos nos recuerdan que la vejez es un don y que los abuelos son el eslabón que une las distintas generaciones, para transmitir a los jóvenes la experiencia de vida y de fe. Muchas veces se olvida a los abuelos y nosotros olvidamos esta riqueza de custodiar las raíces y transmitirlas”.

Por eso, ha decidido instituir el Día mundial de los abuelos y los ancianos el cuarto domingo de julio, en correspondencia con la memoria de los santos Joaquín y Ana, los abuelos de Jesús, (que se festeja el 26 de julio). Para que se comprenda la importancia de este día, citó de memoria al profeta Joel: "los abuelos soñarán ante los nietos, tendrán ilusiones [grandes deseos] y los jóvenes, tomando fuerza de los abuelos, saldrán adelante, profetizarán".

Anteriormente, el pontífice había comentado el Evangelio de este domingo (cuarto del año, B, Marcos 1, 21-28), que habla de la enseñanza de Jesús y la curación de un hombre poseído por un espíritu maligno. Invitó a “escuchar a Jesús, el profeta definitivo”, leyendo el Evangelio y llevándolo consigo, en el bolsillo o en el bolso, una invitación que él repite a menudo.

Explicó que en este Evangelio vemos "los dos elementos característicos de la acción de Jesús: la predicación y la obra taumatúrgica, de médico". Jesús “predica a con autoridad propia, como alguien que tiene una doctrina que procede de sí mismo, y no como los escribas que repetían tradiciones anteriores y leyes recibidas. Repetían palabras, palabras, palabras ... como dijo la gran Mina. La enseñanza de Jesús tiene la misma autoridad de Dios que habla ... él es el profeta definitivo".

“El segundo aspecto -añadió-, el de las curaciones, muestra que la predicación de Cristo tiene como objetivo vencer el mal presente en el hombre y en el mundo. Su palabra apunta directamente contra el reino de Satanás, lo pone en crisis y lo hace retroceder, lo obliga a salir del mundo. El poseído, tras la orden del Señor, queda liberado y transformado en una persona nueva. Por otra parte, la predicación de Jesús pertenece a una lógica opuesta a la del mundo y el maligno: sus palabras se revelan como la alteración de un orden equivocado de las cosas”.

Después de la oración mariana y el anuncio de la Jornada de los abuelos y los ancianos, Francisco invitó a algunos niños y niñas de la Acción Católica de Roma a hablar por el micrófono (ver foto). Los pequeños explicaron que habían trabajado en enero en el Mensaje por la Paz del Papa Francisco para "gritar el deseo de paz" al mundo, a pesar de la pandemia y todos los obstáculos para el encuentro. El tema sobre el que trabajaron fue: “La paz es noticia”. Ellos difundieron este mensaje en sus barrios con pasacalles y reuniones en línea, y realizaron una colecta que se utilizó para ayudar a algunas familias que han perdido su trabajo, en colaboración con la ONG Terres des hommes.

 

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