Asesinaron al intelectual libanés Lokman Slim, crítico de Hezbolá

Su cuerpo fue encontrado ayer por la mañana, con cuatro balas en la cabeza y una en el cuerpo. Las condolencias de los líderes políticos e institucionales. Se teme una nueva escalada de violencia por motivos políticos. Mona Fayad: este asesinato "es un mensaje y una lección", pero "no nos quedaremos callados".

 


Beirut (AsiaNews) - Un asesinato que tuvo lugar "en el sur, un feudo de Hezbolá" y que "por cierto, no fue la primera amenaza". Los autores no tratarán de ocultarlo, ya que con esto quieren decirnos: ¡tengan cuidado, estamos aquí! Esto es sólo el principio". Son las palabras de la intelectual y escritora libanesa Mona Fayad, una de las figuras más destacadas de la resistencia cultural chií al "Partido de Dios". La mujer comenta el asesinato de Lokman Slim, cuyo cuerpo acribillado fue encontrado ayer por la mañana luego de su desaparición desde la noche anterior. Contactada por L'Orient-Le Jour (LOJ), la mujer no oculta su enfado por una muerte que ella define como "un mensaje y una lección". 

Lokman Slim, de 58 años, era una de las voces más autorizadas del frente opositor a Hezbolá en el Líbano. Su cuerpo fue encontrado ayer por la mañana en Touffahta, en el sur del país. Lo hallaron dentro de un coche, con cinco disparos: cuatro en la cabeza y uno en la espalda. Los proyectiles fueron disparados a quemarropa, lo que confirma que se trató de una ejecución. 

Los activistas y expertos temen que su ejecución pueda desencadenar una escalada de violencia por motivos políticos, en una nación carcomida por los problemas económicos y con un sistema de Salud colapsado por la nueva pandemia de coronavirus. La víctima era un feroz crítico del movimiento radical libanés liderado por Hassan Nasrallah y un aliado de Irán y Siria en el tablero de Oriente Medio, además de una de las principales almas de la guerra civil. Sin embargo, también hubo quienes lo criticaron, acusándolo de alimentar la sedición y socavar la unidad nacional. 

Blaco de reiteradas amenazas en el pasado, Lokman Slim nunca quiso abandonar la casa de su familia ni la zona donde creció, pese a que se la considera como un feudo del "Partido de Dios". Y es precisamente en un anexo de la vivienda, conocido como "el Hangar", donde solía organizar reuniones, películas, debates sobre la realidad política, en presencia de personalidades políticas, intelectuales y diplomáticos de todo tipo. 

No se sabía nada de él desde la noche del 3 de febrero, cuando salió de la casa de un amigo en el pueblo de Niha, poco después de las 20.30 horas. La familia había perdido todo contacto con él. La búsqueda durante la noche, en vano, se cerró con el trágico epílogo de ayer por la mañana, cuando encontraron su cuerpo en el interior de un Toyota Corolla. No tenía sus sus documentos de identidad, que habían sido robados. Su hermana Rasha al-Ameer, co-fundadora de la editorial Dar al-Jadeed junto con Sim, pide justicia.  Ya ha anunciado que llevarán adelante una investigación privada y una autopsia en un centro de confianza, porque no cree en la justicia libanesa ni en sus investigaciones que "siempre acaban en un callejón sin salida, cuando se trata de asesinatos políticos". Sabemos", añadió, "quiénes son los asesinos", pero el objetivo no son tanto los ejecutores materiales como los mandantes.

El presidente de la República, Michel Aoun, pidió al fiscal general del Tribunal de Casación que hiciera todo lo posible para llevar a los autores ante la justicia, pero sin condenar explícitamente el asesinato del activista. El primer ministro saliente, Hassane Diab, se refirió al hecho como un "crimen atroz", mientras que Saad Hariri, actualmente en el cargo, lo compara con un "nuevo mártir en el camino de la libertad y la democracia" en el país de los cedros. "No nos dejaremos intimidar", concluye Mona Fayad, y "no nos quedaremos callados. Este asesinato debe servir [de lección] a quienes todavía creen que es posible llevar a Hezbolá al nivel" del diálogo y la confrontación política.

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