La extraña muerte del médico de Navalny

El Dr. Sergey Maksimishin organizó el tratamiento que salvó la vida del bloguero envenenado, con un coma inducido. Leonid Volkov: "Conocía mejor que nadie el estado de Alexey, por lo que no se puede descartar por completo la hipótesis de su asesinato".


Moscú (AsiaNews) - A la edad de 55 años, falleció el médico Sergei Maksimishin, jefe adjunto de la sala de urgencias del hospital de Omsk, donde Alexey Navalny fue tratado en el pasado mes de agosto, inmediatamente después de ser envenenado. 

Así lo anunció la página web del propio hospital. Maksimishin era el director adjunto de anestesiología y reanimación del hospital; murió en una sala por un infarto fulminante, pero el deceso no tuvo ninguna conexión con el coronavirus.

Fue el Dr. Maksimishin quien organizó el tratamiento que salvó la vida de Navalny con un coma artificial inducido. Como dijo el jefe de las ramas regionales del movimiento de Navalny, Leonid Volkov, "él conocía el estado de Alexey mejor que nadie, por eso no se puede descartar completamente la hipótesis de su asesinato". Volkov duda mucho de que se abra una investigación sobre la muerte del médico.

Cuando el líder de la oposición fue llevado de urgencia a Omsk en agosto de 2020, luego del aterrizaje del piloto de la línea Tomsk-Moscú en el que viajaba, su hospitalización se vio rodeada de un secretismo impuesto por las fuerzas del orden. Los familiares y amigos de Navalny informaron, sin embargo, que entre los médicos de la sala de urgencias alguien mencionó un envenenamiento: la dirección del hospital admitió al principio esta posibilidad, pero después continuó negándola obstinadamente.

Mientras Navalny permanecía en un coma inducido en Omsk, en una habitación de la unidad de cuidados intensivos, un despliegue de hombres uniformados permanecía en la oficina del médico a cargo del servicio. El médico se negó a revelar quiénes eran, aunque uno de ellos fue reconocido como el jefe del sector operativo del Ministerio del Interior para la provincia de Omsk, el mayor Vjačeslav Krjuchkov.

Los familiares de Navalny insistieron en que Alexsey fuera trasladado a Alemania para recibir tratamiento, pero los médicos aseguraban que primero había que estabilizarlo clínicamente. En noviembre de 2020, el médico jefe del servicio, Aleksandr Murakhovsky fue promovido como director de la rama de Omsk del Ministerio de Sanidad, una decisión algo sorprendente considerando que se trataba de un médico de nivel medio.

Murakhovsky había estado en contacto con la prensa durante la estancia de Navalny en Omsk, y fue él quien explicó la indisposición del político como una "anomalía metabólica". Al principio fue él quien impidió a Julia Navalnaja ver a su esposo en coma, por no haber presentado el certificado de matrimonio.

Cuando Navalny llegó finalmente a Berlín, los médicos de la clínica Charité diagnosticaron inmediatamente un envenenamiento por Novichok, conclusión que luego confirmaron los análisis de tres laboratorios independientes de distintos países. Sin embargo, en Rusia nadie quiso abrir una investigación sobre el atentado contra la vida del bloguero - ahora encarcelado y sometido a una serie de procesos judiciales montados y falsos.

Las investigaciones periodísticas, incluso las del propio Navalny, esclarecieron los detalles del intento de envenenamiento por parte de un grupo de 8 miembros del FSB, uno de los cuales llegó a confesar por teléfono a Navalny, que había clonado el teléfono de uno de sus superiores. Ahora la muerte de Maksimishin parece impedir cualquier intento de ahondar en los detalles de los hechos ocurridos en el hospital de Omsk, en aquellos dramáticos días.

Hoy, 5 de febrero, se abrió una nueva causa por difamación contra Navalny. El bloguero habría manchado la reputación de un veterano de la Segunda Guerra Mundial, actualmente de 94 años, Ignat Artemenko. Se acusa a Navalny de difundir un vídeo en el que el veterano se pronunciaba a favor de la aprobación de la nueva constitución impulsada Putin, llamándole "vendido" y "traidor". De hecho, la nueva Constitución ha incorporado una disposición en la que se prohíbe "deshonrar la memoria de las victorias patrióticas". El juicio también da nueva vida a las protestas, que prosiguen para obtener la liberación de las casi 7.000 personas detenidas durante las manifestaciones de los últimos días. (V. R.)

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