Los militares birmanos matan a los niños. Beijing, preocupada por el gas y el petróleo

Al menos 44 menores fueron asesinados hasta el momento para sofocar la revuelta pro democrática. Los chinos piden a los generales golpistas que protejan el gasoducto y el oleoducto construidos como parte del proyecto Belt and Road. Nuevos cargos contra la líder democrática Aung San Suu Kyi: podría ser condenada a 14 años de prisión.


Rangún (AsiaNews) – Disidentes y organizaciones humanitarias denuncian las atrocidades cometidas contra niños y menores de edad por orden de los generales birmanos. Beijing tiene otras preocupaciones: quiere que la Junta militar proteja el oleoducto y el gasoducto que conectan ambos países, dos infraestructuras subvencionadas con dinero chino como parte de la Belt and Road Initiative (el proyecto para desarrollar “nuevas Rutas de la Seda"). 

El gobierno chino parecería apoyar plenamente a los militares de Naipyidó, empeñados en una sangrienta represión de las protestas populares que estallaron tras el golpe de Estado del primero de febrero. El 31 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, se reunió con Vivian Balakrishnan, su homólogo singapurense, en la ciudad de Nanping (Fujian). En aquella ocasión, dejó en claro que China aprecia el hecho de que la ASEAN (Asociación de Países del Sudeste Asiático) haya adoptado "una política de no injerencia" en la actual crisis de Myanmar.

Desde el punto de vista de Beijing, las intromisiones del exterior -especialmente occidentales- son un peligro para sus intereses comerciales y estratégicos en Myanmar. Según The Irrawaddy, las autoridades chinas han pedido a la Junta birmana que refuerce la defensa de los oleoductos que transportan petróleo y gas desde Kyaukphyu, en el golfo de Bengala, hasta la provincia china de Yunnan. La preocupación de China por estas instalaciones energéticas aumentó luego de que las milicias étnicas acuarteladas en el estado de Shan amenazaron con unirse al levantamiento contra los generales birmanos en los últimos días. Antes de llegar a territorio chino, el gasoducto y el oleoducto pasan por esta zona de Myanmar.

Mientras tanto, crece el número de manifestantes asesinados por los militares. La Asociación de Prisioneros Políticos calcula que ahora son 543, incluidos 44 niños. Save the Children ha calculado que el número de niños muertos a manos de las fuerzas de seguridad birmanas se ha duplicado en los últimos 12 días.

Hasta ahora, el régimen del general Min Aung Hlaing ha detenido a 2.700 opositores. Continúa detenida Aung San Suu Kyi, la líder democrática destituida por la junta. Tras las acusaciones de corrupción, las autoridades militares la acusaron de violar una ley de secretos de Estado que data de la época colonial británica. Por estos cargos, podría ser condenada a 14 años de prisión. 

Ayer también acusaron a Mya Aye, otra figura de larga trayectoria en el frente Democrático. Se trata de un veterano de la Generación 88, el grupo de disidentes que lideró el levantamiento de 1988, posteriormente reprimido por las Fuerzas Armadas. Ahora se le acusa de incitar a la población a cometer delitos.

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