Ankara, golpe de Estado fallido: 32 ex soldados condenados a cadena perpetua

Los imputados fueron declarados culpables por intentar derrocar el orden constitucional y por tentativa de homicidio del jefe del Estado. Otras 106 personas podrían recibir entre 6 y 18 años de prisión. En el estrado hay 497 acusados. En la época de los hechos, la mayoría eran militares de carrera y oficiales de la guardia presidencial.


Estambul (AsiaNews) - Un tribunal turco condenó ayer a 32 ex militares a cadena perpetua, declarados culpables de varios cargos, entre ellos, "intento de derrocamiento del orden constitucional" y "tentativa de homicidio del jefe del Estado". Los jueces se refieren al (fallido) golpe de Estado ocurrido a mediados de julio de 2016, contra el presidente Recep Tayyip Erdogan, perpetrado por (presuntos) partidarios del predicador islámico Fethullah Gülen, otrora aliado y ahora enemigo número uno del "sultán" de Ankara. 

Las condenas forman parte de un mega proceso judicial que se desarrolla en Ankara y tiene a 497 personas en el banquillo de los acusados, por su implicación en el golpe de Estado fallido. En el momento de los hechos, la mayoría eran militares de carrera y se desempeñaban principalmente en la guardia presidencial, el cuerpo encargado de la defensa y seguridad personal del jefe de Estado. 

En un primer momento, un abogado del círculo presidencial habló de 22 condenas a cadena perpetua. En realidad, la agencia oficial Anadolu corrige la cifra y afirma que serían 32 en total. Otros cargos que condujeron a la condena son el asalto a la televisión pública TRT en la noche del golpe fallido - y el hecho de haber obligado a los periodistas a emitir un comunicado de los golpistas- y el ataque al cuartel general del Estado Mayor. 

Además de las 32 condenas a cadena perpetua, los jueces dictaron penas de entre seis y 18 años de prisión contra otros 106 imputados.

Luego de la noche del intento de golpe de Estado en el que murieron 250 personas y el poder de Erdogan se tambaleó durante algunas horas, el gobierno lanzó una caza de brujas. Se multiplicaron los ataques selectivos contra decenas de miles de opositores, intelectuales, activistas, personalidades que viven en el país y en el extranjero, militares y jueces, docentes e intelectuales. Personas vinculadas por su afiliación real o presunta a la red del predicador islámico, o a movimientos de oposición pro-kurdos, o incluso sacerdotes condenados a prisión por haber ofrecido un trozo de pan en nombre de la "caridad cristiana". 

Las fuentes oficiales hablan de 251 muertos como consecuencia del golpe -pero la cifra podría ser mayor y excluye a los autores intelectuales de la operación- a los que se suman más de 2.000 heridos. Tras recuperar el control del país, el presidente Erdogan lanzó una auténtica cacería humana contra los partidarios de Gülen, con una purga sin precedentes en la historia de la Turquía moderna. Decenas de miles de personas han sido detenidas y otras 140.000 despedidas o relevadas de sus funciones.