Tragedia en Galilea, en el primer encuentro religioso post-Covid: 44 muertos y 150 heridos

Decenas de miles de personas se habían reunido en el monte Merón, con motivo de la fiesta judía de Lag BaOmer. Este fue el primer evento masivo autorizado por las autoridades desde el comienzo de la pandemia. Según algunas fuentes, se triplicó el número de asistentes autorizado. Un rescatista: "Es una de las peores tragedias que he vivido". Las condolencias de la Iglesia de Tierra Santa.


Jerusalén (AsiaNews) - Terminó en una tragedia la primera reunión religiosa masiva en Israel en plena pandemia del Covid-19. Durante más de un año, la emergencia ha limitado -o cancelado por completo- las reuniones y peregrinaciones de judíos, cristianos y musulmanes a Tierra Santa. Aunque sigue siendo provisorio, el balance del accidente ocurrido poco después de la medianoche en el monte Merón, en Galilea, es de al menos 44 muertos y 150 heridos. 

Según se comenta, varias personas se tropezaron en las escaleras, arrastrando consigo a otros participantes en la fiesta judía de Lag BaOmer, en la tumba del Rabí Shimon bar Yochai. El accidente, posiblemente causado por una falla estructural -pero aún no hay certeza de ello-, desencadenó una estampida masiva que culminó con decenas de personas aplastadas o atropelladas. 

Según fuentes médicas e institucionales, se trata de una de las catástrofes civiles más graves de la historia del país, tanto en términos de víctimas como de personas implicadas. Al acto asistieron decenas de miles, la mayoría judíos ortodoxos, que se beneficiaron de la relajación de las restricciones impuestas hasta ahora para contener el nuevo coronavirus, gracias a una campaña de vacunación masiva, en la que Israel es líder mundial. 

Antes de la pandemia, cada año, hasta 100.000 judíos ortodoxos acudían al Monte para rezar ante la tumba del rabino y místico y celebrar la fiesta que conmemora la rebelión judía del 132 d.C. contra las legiones romanas, Se dice que el rabino es el autor del texto "Zohar" (esplendor) y sus celebraciones representan el evento masivo más importante y concurrido del calendario anual, con una afluencia cercana al medio millón. 

Este año, las autoridades dieron el visto bueno al evento, aunque con una serie de restricciones que resultaron insuficientes ante la masiva participación. Entre las tradiciones asociadas a la fiesta están el encendido de hogueras, las oraciones y los bailes comunitarios, que pueden haber contribuido al colapso de la estructura. Un incidente similar ya había ocurrido en 1911, cuando el derrumbe de un edificio adyacente a la tumba del rabino causó decenas de víctimas. 

El ejército y los servicios de emergencia han desplegado decenas de helicópteros para evacuar a los heridos. "Esta es una de las peores tragedias que he vivido", dijo Lazar Hyman, del servicio de rescate voluntario United Hatzalah, que se encontraba en el lugar del siniestro, ocurrido alrededor de la medianoche. Según fuentes que no han sido confirmadas, la concurrencia al acto fue tres veces mayor al número de personas autorizadas. El primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, habló de una "gran catástrofe" y aseguró "rezar por los heridos" y apoyar a sus familias. El líder de la oposición, Yair Lapid, se refirió al hecho como un "terrible desastre" y una noche "triste" para la nación. 

Esta mañana, la Asamblea de Ordinarios Católicos de Tierra Santa envió una carta de condolencias al presidente israelí Reuven Rivlin.  Los miembros de la asamblea también expresaron sus condolencias a las familias de las víctimas y sus oraciones por la pronta recuperación de las decenas de personas heridas en el accidente.

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