Faisalabad llora al P. Amado, misionero durante casi sesenta años
de Shafique Khokhar

De origen italiano, murió a los 90 años de covid-19. En el distrito de Okara ayudó a estudiar a muchos niños ciegos. Monseñor Rehmat: "Compartió hasta el final nuestros dolores y nuestras alegrías".

 


Okara (AsiaNews) - La Iglesia católica paquistaní está de luto por la muerte del padre Aldino Amato, misionero dominico de 90 años que falleció por covid en el Hospital Ittefaq de Lahore. El padre Amato trabajó en Pakistán durante casi 60 años sirviendo a los pobres, cuya cultura había adoptado y sentía como propia. Llegó a Pakistán en 1962 y a lo largo de estos 59 años desempeñó su ministerio en numerosas ciudades, como Khushpur, Sahiwal, Faisalabad, Chichawatni y Okara, construyendo iglesias, escuelas y albergues, con especial atención a los ciegos, a muchos de los cuales apoyó en sus estudios hasta que se graduaron.

El funeral se llevó a cabo el sábado 1 de mayo en Chak 6/4-L, una aldea del distrito de Okara donde el misionero construyó el Hospital Rosary Christian y un colegio para niñas, además de haber dado vida a la Fundación María y Michele Modugno. El padre Younus Shahzad, hermano suyo y responsable de la Viceprovincia de los Dominicos en Pakistán, al trazar su perfil dijo que el padre Amato era en sí mismo una organización y una escuela de pensamiento. “Incansable en su trabajo - dijo - era como un árbol que con su sombra ofrecía cobijo a los que estaban cansados ​​y necesitados”. El Dr. Sabir Michael, ciego de nacimiento y actualmente profesor en la Universidad de Karachi, se define a sí mismo como uno de los frutos de la obra del padre Amado: “Fue un gran líder espiritual que inspiró a innumerables sacerdotes. En nuestra pobre aldea abrió una escuela cristiana y otra para niños ciegos. Yo soy uno de los que pude estudiar gracias a él”.

“Doy gracias a Dios por la vida y la obra del padre Amado, que fue un gran sacerdote y misionero en Pakistán”, dijo durante el funeral el obispo de Faisalabad Mons. Indrias Rehmat. El prelado afirmó que permanecerán indelebles en la Iglesia de Faisalabad el amor del padre Amado por los pobres, su dedicación al ministerio sacerdotal, su esfuerzo por promover la educación, su cuidado por los enfermos y los niños ciegos, su disponibilidad para todos”. “Cuando supe que había fallecido el padre Amado -concluyó el obispo-  recordé inmediatamente unas palabras de Rut en las Escrituras que resumen bien su vida: «donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras, moriré y allí seré sepultada» (Rut 1,16-17)". El padre Amato, siguió diciendo Mons. Rehmat, "compartió nuestros dolores y nuestras alegrías, y su muerte aquí en Pakistán ha sido un testimonio del compromiso con el que entregó toda su vida a nuestra gente”.

 

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